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Aquí está la cura para la coronafobia

Por John Horvat II

El coronavirus domina las noticias del mundo, causando una histeria rara vez vista en los tiempos modernos. Aunque el virus aún no ha mostrado toda su furia, la reacción ha enloquecido. Hay dos espectáculos en curso: el coronavirus y el miedo al coronavirus, que se puede llamar coronafobia. En este punto, este último es el más destructivo.

La gente está aterrorizada por el virus porque los sumerge en un mundo desconocido. Es una enfermedad misteriosa de una tierra totalitaria distante. Todos sospechan de los datos que salen de China. La naturaleza altamente contagiosa e impredecible del virus aumenta el miedo generalizado. La sobreexcitación y las imágenes de los medios multiplican el impacto de la enfermedad, creando sensacionalismo en torno a su progreso.

Por lo tanto, la coronafobia está ocurriendo en todo el mundo, desacelerando las economías, recortando billones de dólares en el precio de las acciones, deteniendo los servicios y paralizando las ciudades. Está dando forma a la política a medida que los líderes mundiales se ponen a prueba para enfrentar el serio desafío de este contagio.

Una verdadera amenaza

Obviamente, el coronavirus plantea riesgos reales. Se deben tomar medidas razonables. Como con todos los casos de gripe, las personas se enferman y mueren. Las personas con sistemas inmunes débiles son especialmente vulnerables. Sus víctimas suelen ser personas frágiles con condiciones preexistentes.

Sin embargo, dos factores hacen que esta amenaza sea diferente y más aterradora que los casos de gripe que cobran decenas de miles de vidas al año. El primero es que el coranavirus puede atacar rápida e indiscriminadamente. El segundo es la falta de vacunas contra él. Por lo tanto, las personas se sienten totalmente impotentes ante un pequeño virus que está poniendo de rodillas a un mundo frágil e interconectado.

Las causas del miedo

Vanitas de Philippe de Champaigne (c. 1671) - A nadie le gusta decirlo, pero lo que desencadena la coronafobia es el miedo hobbesiano a la muerte que atormenta la mente del hombre moderno.


A nadie le gusta decirlo, pero lo que desencadena la coronafobia es el miedo hobbesiano a la muerte que atormenta la mente del hombre moderno. Cada persona su posible muerte en una muerte por coronavirus. Este miedo paranoico requiere el uso de todos los medios posibles para contener esta amenaza remota, incluso cuando parezcan excesivos. Este drama desesperado crea condiciones en las cuales las personas incluso renuncian a los derechos y libertades para no contraer el virus.

La coronafobia es causada por una sociedad que ha hecho que el disfrute de la vida sea supremo. Es por eso que todo el poder del establecimiento médico debe movilizarse con tanta pasión. Se debe hacer todo lo posible para prolongar la vida de aquellos que aún disfrutan de la vida y piensan poco sobre el futuro.

Sin embargo, no toda la vida es igualmente valorada en la cultura hedonista de hoy. El mismo establecimiento médico que trabaja para tratar a las víctimas de coronavirus destruye miles de vidas todos los días a través del aborto y la eutanasia, para que otros puedan liberarse de las responsabilidades y "disfrutar" la vida.

Viviendo en negación

La coronafobia explica por qué tanta publicidad en torno al problema. En una cultura que ama el placer, los virus que amenazan la vida dominan y aplastan las psiquis no acostumbradas a pensar en la muerte y el sufrimiento. La gente está buscando alguna forma de escapar de esta desagradable realidad.

Para evitar cualquier pensamiento profundo sobre el virus, las personas lo rodean con ruido y agitación, con la esperanza de que el alboroto pueda asustarlo. Para encontrar soluciones rápidas al problema, requieren una acción urgente, aunque distanciada del sentido común. En su impotencia, están llenos de resentimiento y enojo, culpando a otros por su desgracia.

En tales circunstancias, el miedo gobierna. La gente hará cualquier cosa para no enfrentar la crisis sola, con toda seriedad. El festival de la sobreexcitación sofoca todo en una frenética intemperancia de negación colectiva.

La cura para la coronafobia

Hay una cura para la coronafobia. Supone enfrentar la realidad con toda objetividad. Las personas no deben exagerar o minimizar los peligros. Deben enfrentar el virus con calma y con sentido común, utilizando medios estándar de combate en casos de gripe grave.

La coronafobia solo puede ser superada por aquellos cuyo pensamiento se coloca por encima de los placeres de la vida. La tragedia invita a las personas a reflexionar sobre la mortalidad y la contingencia humana. En el silencio de la reflexión, las personas encuentran significado y propósito para sus sufrimientos, encuentran el coraje de actuar con eficacia, abrazando la realidad sin negarla. Sobre todo, la tragedia lleva a las personas a confiar en Dios y su Providencia. Tales tragedias resaltan las limitaciones de una sociedad puramente secular. La humanidad se deja sola y se enfrenta a su lamentable insuficiencia. A lo largo de la historia, cuando se enfrentan a tribulaciones, los fieles se volvieron hacia Dios y encontraron consuelo y ayuda. Es por eso que la Iglesia siempre ha jugado un papel tan importante en tiempos de desastre. En lugar de prohibir los servicios de la Iglesia, las autoridades deberían alentarlo a aumentarlos. Esa confianza es la única cura segura para la devastadora coronafobia que afecta al mundo.

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