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MÁS RELATOS IMPRESIONANTES DE LOS CATÓLICOS PERSEGUIDOS BAJO EL ACUERDO PEQUIN-VATICANO

Persecusión de los católicos chinos

Después de apenas cuatro meses del acuerdo firmado por el Vaticano para, supuestamente, suavizar las tensiones, el Partido Comunista Chino – PCC está multiplicando las eliminaciones de iglesias católicas y la persecución a los fieles llamados «clandestinos» porque no son obedientes al comunismo, escribió el bien informado sitio Bitter Winter.

El ministro de Relaciones Exteriores anuncia que Xi Jinping y el Papa Francisco avanzan en el proceso de incentivar las relaciones recíprocasPero, en el interior de China, el Partido Comunista está haciendo exactamente lo opuesto.

En diciembre de 2018, policías de Taining, en la provincia de Fujian, arrasaron una iglesia y prendieron al sacerdote y a las religiosas.

La policía entró ilegalmente en el edificio intimidando a las hermanas si no encontrasen al sacerdote. Los fieles fueron humillados.

En octubre de 2016, la iglesia católica de Gucheng, en la provincia de Hebei, fue cerrada acusada de ser un «lugar de encuentro sin permiso».

Las puertas internas fueron vedadas, la estatua de la Virgen en el centro del patio y la Cruz fueron sacadas.

Un fiel contó que el gobierno les exige adherir a la Asociación Patriótica, órgano creado por el comunismo, izar la bandera comunista y cantar el himno nacional. «Quieren que abandonemos a Dios para sólo creer en el gobierno», completó.

En Weinan, provincia de Shaanxi, los funcionarios marxistas amenazaron a los fieles diciendo:

«Si ustedes quieren leer las Escrituras, vayan a las iglesias de la Asociación Patriótica, o se les impondrá una multa de 20.000 renminbi [2.000 dólares). Si ustedes no tienen dinero para pagar, irán a la cárcel».

Los fieles respondieron que jamás entrarían en una iglesia del gobierno. Entonces, los policías prendieron como rehén a un hombre de 75 años «para interrogarlo».

Católicos chinos perseguidos por el gobierno

En el continente, los fieles consideran que el acuerdo Vaticano-Pequín dio más libertad a las acciones contra las iglesias católicas llamadas «clandestinas» [fieles a Roma].

Un sacerdote «clandestino» de la archidiócesis de Fuzhou, explica: «El Partido Comunista chino quiere someter a todos los sacerdotes. Si el padre no obedece, lo expulsan de la iglesia porque dicen que no es un padre «según la ley».

«El Partido Comunista está usando métodos `fuertes´de adoctrinamiento para transformar a los sacerdotes. Los que tienen corajeresisten y no obedecen, continuarán a ser hechos prisioneros«.

Los mismos atropellos y vejámenes sucedieron en la provincia central de Jiangxi, informa Bitter Winter en otro artículo.

Franciscanos chinos

En la diócesis de Yujiang, la iglesia católica de la Anunciación – única del condado y que costó alrededor de 150.000 dólares donados por el pueblo – fue invadida por policías el 12 de agosto de 2018. Los agentes intentaron forzar a los fieles a afiliarse a la comunista Asociación Patriótica.

Los marxistas oyeron un rechazo masivo. Entonces hicieron chantaje con la idea de demoler la iglesia y encarcelar a los fieles, que fueron fotografiados contra su voluntad y sus números de celular fueron anotados.

Para salvar a la iglesia, los fieles decidieron reunirse en las montañas que hay atrás de la aldea, para asistir a misa.

Pero fueron descubiertos en un 15 de agosto. El jefe de los asuntos religiosos del condado repitió las amenazas y mandó fotografiarlos de nuevo. Si los fieles no adhieren al gobierno, sus hijos en edad escolar no podrían tener clases.

El sacerdote es perseguido con el pretexto de una campaña nacional contra el crimen organizado, pero todos saben que eso es falso.

En Rongshan, diócesis de Yujiang, se reprodujeron escenas idénticas, con el agregado de que una clase de estudiantes de entre 9 y 13 años fue disuelta con los mismos pretextos persecutorios.

Un policía dijo a los niños: «ustedes son el futuro del Partido comunista. No pretendan aprender a creer en Dios o pensar que ustedes son sus seguidores».

En la diócesis de Yujiang, el obispo «clandestino», Mons. Tomás Zeng Jingmu, fue arrestado muchas veces y estuvo preso más de treinta años. Se sospecha que fue maltratado hasta ser muerto el día 2 de abril de 2016.

En la parroquia de Dongergou, una de las más antiguas de Shaanxi, hay un famoso lugar de romería: el santuario de Nuestra Señora de los Siete Dolores en la cumbre del Monte de los siete Dolores.

Todos los años es frecuentado por decenas de millares de personas yendo por un sendero marcado por las estaciones del Via Crucis y por estatuas de santos y ángeles.

La misión fue erigida por los padres franciscanos en 1893. Ellos construyeron un seminario que formó sacerdotes. La aldea tiene 1.300 habitantes, todos católicos.

En julio el uso de la iglesia fue prohibido, alegando que el acceso era «peligroso». Un pedido de autorización para arreglarlo fue negado, informa Bitter Winter.

En octubre, los perseguidores demolieron la estatua del ángel en la entrada del santuario, alegando que había «cruces y estatuas demás».

Los fieles continúan reuniéndose delante de la Iglesia.

Católicos chinos en una Misa clandestina

El Padre Wang, que fue expulsado de su iglesia en Shijazhuang, volvió a ser convocado por la policía para conversar sobre el acuerdo entre el Vaticano y Xi Jinping.

El «diálogo» se transformó rápidamente en una sesión de interrogatorio e intimidación en los padrones conocidos, informó en otro artículo de Bitter Winter.

El Padre Wang rehusó la política de «sinización». Entonces, el Partido Comunista prohibió a los menores de edad entrar en la iglesia, y obligó a que en ella sean puestos grandes retratos de los líderes comunistas Mao Tsé Tung y Xi Jinping.

Para el sacerdote, el acuerdo con la Santa Sede dio una «ventaja absoluta» al comunismo perseguidor.

Y agregó que «la Iglesia Católica llamada `clandestina´ está en peligro de ser extinguida.

El Padre Feng, de Shijiazhuang fue sometido secretamente a sesiones de «conversión ideológica», o métodos de tortura para que mudase de ideas.

El Padre Ma, de la ciudad de Xingtai, vive cambiando de lugar de celebración de la misa, y sólo informa a los fieles a último momento.

En la provincia de Hebei, los perseguidores requintaron el modo de perseguir forzando a los católicos a izar la bandera comunista afuera de la iglesia de Zhengding, donde vive el obispo Julio Jia Zhiguo.

Él estuvo preso casi treinta años porque se rehúsa a adherir a la iglesia llamada patrióticainventada por el gobierno, afirma otro artículo de Bitter Winter.

El 1o de octubre, miembros del partido comunista comenzaron a escavar un pozo delante de la iglesia de Wuqiu, en el área urbana de Jinzhou, para colocar la bandera comunista.

Católicos chinos rezando en un templo

El obispo Jia se opuso, proclamando que sólo se adora a Dios, y no a la bandera comunista china.

Un fraile anciano se tiró adentro del pozo para impedir que continuasen trabajando. Pero fue advertido que sería enterrado vivo.

Los fieles fueron amenazados por haber interrumpido el agua y la energía eléctrica, y que sus hijos no podrían frecuentar la escuela.

Un fiel comentó: «no participaremos de la ceremonia de la bandera y no cantaremos el himno nacional. Si el gobierno no nos permite leer las Sagradas Escrituras o ir a misaharemos eso en casa.

Cuanto más nos persiguenmás fuerte es nuestra fe», concluyó.

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