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«¡Qué pecao!» Una lucha solo jurídica ¿Pero cómo?

Dr. Carlos Andrés Gómez Rodas

…aunque un ateo, agnóstico o deísta puedan ser defensores de la vida y deban ser acogidos en los movimientos pro-vida pues la causa es común, lo cierto es que ninguna de las tres posturas ofrece argumentos de peso contra la despenalización o potencial legalización del aborto, ya que si Dios no existe (ateísmo), si su existencia no es comprobable (agnosticismo) o si existe, pero no interviene en el mundo ni creó leyes morales eternas (deísmo) ―nociones de Dios bastantes comunes en la sociedad actual― la ley positiva queda sin referente ni criterio para tener un determinado contenido moral y, por tanto, quedará a merced del poderoso de turno y de los grupos de presión o, como en el caso de Colombia, de unas cortes inicuas…

Cicerón

“No es del edicto del pretor, como lo piensa hoy la mayoría ni de las XII Tablas, como creían los antiguos, sino del corazón mismo de la filosofía de donde hay que extraer el conocimiento del derecho”


Cicerón. De leggibus I, 17

“[El] primer elemento del concepto original de filosofía supone (por lo menos) su sistemática y no prejuzgada apertura a la Teología”


Josef Pieper. Sobre el inevitable dilema de una filosofía no cristiana

Josef Pieper

Sorprende, pero, más aun, duele ―y duele mucho―, comprobar cómo en medio de la gran crisis que vive la Iglesia y de la cruenta lucha cultural en la que se encuentran sus miembros, intentando combatir a la anticultura de muerte ―como la llamó el Papa Juan Pablo II―, algunos representantes de movimientos eclesiales y líderes pro-vida ataquen a aquellos que, coherentes con una visión cristiana de la realidad, presentan argumentos contra el aborto sin ocultar la inspiración religiosa y teológica de su defensa de la vida humana.

Según estos nuevos e ilustrados “adalides del progreso y la racionalidad”, no hay por qué hablar de religión y, mucho menos de pecado en la gesta pro-vida, pues eso desprestigia la causa.

De acuerdo a su extravagante visión de las cosas, la lucha debe ser solo jurídica, lo cual identifican con un debate cimentado solo en la letra de la ley positiva, idea que no solo desconoce que la naturaleza del Derecho (del latín iuris) es, fundamentalmente, moral, pues apunta a la realización de la justicia en los actos humanos y la justicia es, fundamentalmente, una virtud moral, sino que, además, es impropia de una persona con fe cristiana.

Al parecer, su conocimiento acerca del concepto de “juridicidad” carece de fundamentación científica sólida o, por lo menos, adolece de un marcado sesgo positivista, siempre peligroso, pero, mucho más, incoherente en un católico, pues la razón natural y la sana doctrina enseñan que la validez material de una ley no reside en sí misma sino en su adecuación a la Ley Natural, cuya existencia solo puede sostenerse en la Ley Eterna como gobierno racional de Dios sobre todo el universo, dado que es su monarca.

No es este el espacio para un tratado de Ontología Moral, rama de la Ética o Filosofía Moral que se ocupa de la fundamentación metafísica de los juicios morales para evaluar su validez (al respecto, se recomienda ver este interesantísimo debate entre William Lane Craig y Sam Harris //www.youtube.com/watch?v=85Es8oT3irY&t=2s), pero lo cierto es que, aunque un ateo, agnóstico o deísta puedan ser defensores de la vida y deban ser acogidos en los movimientos pro-vida pues la causa es común, lo cierto es que ninguna de las tres posturas ofrece argumentos de peso contra la despenalización o potencial legalización del aborto, ya que si Dios no existe (ateísmo), si su existencia no es comprobable  (agnosticismo) o si existe, pero no interviene en el mundo ni creó leyes morales eternas (deísmo) ―nociones de Dios bastantes comunes en la sociedad actual― la ley positiva queda sin referente ni criterio para tener un determinado contenido moral y, por tanto, quedará a merced del poderoso de turno y de los grupos de presión o, como en el caso de Colombia, de unas cortes inicuas.

Los creyentes, pues, no apelan, esencialmente, a leyes positivas superiores o a una “norma hipotética fundamental” como sugiere la absurda teoría pura del derecho de Kelsen, sino a la ley moral natural, o sea, a la bondad o maldad de los actos humanos que puede descubrirse con el uso de la razón práctica.

Que un ateo, agnóstico, deísta o protestante quiera apoyar la causa pro-vida y asista a los plantones y marchas es excelente y nadie los está discriminando, pero, precisamente por respeto a la diversidad y bien de la causa no puede ser esta una ocasión para excluir a quienes profesan su fe abiertamente en estos eventos ni, mucho menos, para rechazar la presencia de la Santísima Virgen María ―como ocurrió en Medellín el pasado 24 de octubre― en vistas a no molestar a quienes no la consideran Madre de Dios.

Al contrario, el apostolado pro-vida es ocasión privilegiada para evangelizar a todos aquellos que permanecen en el error doctrinal, pero tienen, todavía, rectitud de conciencia en cuanto protegen la vida del no nacido. Un buen católico debe estar en capacidad de ―respetando la particular creencia o postura filosófica de cada quién―, mostrar que la fundamentación moral y, por ende, jurídica de la lucha contra la legislación abortista se encuentra en el acervo filosófico y teológico de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, síntesis máxima de las grandes conquistas de la razón humana, de la Sagrada Escritura y de la Tradición Apostólica que no se contradicen ni entran en conflicto pues nada ama Dios tanto en el hombre como el entendimiento.

Por otro lado, es falso aquello de que referir el concepto de pecado en los plantones, marchas u otro tipo de intervenciones públicas sea un error estratégico, pues la misma Mónica Roa sostuvo, hace más de una década que, precisamente, los católicos comenzaron a perder el debate cuando renunciaron a estas categorías y cayeron en el juego de un debate meramente positivista en el que la dimensión sobrenatural quedaba relegada. Así pues, a confesión de parte, relevo de prueba:

Foto de Mónica Roa López vestida de obispo

“Lo que nosotros hicimos primero fue estudiar cuáles eran los términos en que se venía dando el debate. Hicimos un estudio de los archivos de prensa desde el año 1973 para ver cómo los medios de comunicación cubrían el tema. Ahí vimos que el debate siempre era de moral y religión. Nosotros lo cambiamos radicalmente. Tratamos que el aborto siempre fuera visto como un problema de salud pública, derechos humanos y equidad de género”


Mónica Roa López. (2006).

Hablar del pecado exige un estudio filológico muy serio, en el que la lectura juiciosa de Pieper es una estación obligada. No se puede rechazar el uso de este concepto en el debate público, pues la cultura latinoamericana sigue siendo cristiana y, por otro lado, este tiene validez más allá de la teología dogmática o sobrenatural, como explica el filósofo germano.​​

El concepto de pecado - Josef Pieper

Además, quienes plantean que no se deben esgrimir razones vinculadas a la religión sino solo biológicas o científicas, plantean un sofisma o falacia de falsa oposición, pues el aborto es un acto contra la vida humana, contra la dignidad y contra el recto y natural curso del dinamismo biológico de los seres, es decir, es un error biológico y moral y la palabra hamartia, de donde proviene el latín peccatum que, a su vez, dio origen a la palabra castellana pecado se traduce por error, equivocación, fallo. Habría que aclararle, entonces, a estos católicos liberales y snob que el concepto de pecado no es un invento del Cristianismo, sino que surgió en la filosofía natural de los griegos y aparece ya en su mitología, como bien indica el filósofo alemán Josef Pieper en su clásico trabajo de Hamartiología (rama bastante descuidada de la Teología), titulado El concepto de pecado:

“Si intentamos delimitar el concepto de “pecado”, “cercarlo”, como gustaba de decir Goethe, se muestran inmediatamente dos campos de significación en los que él está situado, uno más estrecho y otro más amplio. El más amplio es el ámbito entero del mal, de lo privado del bien, de lo malo, del malum…”

De todos modos, en relación con este punto hemos de advertir que los vocablos latinos y griegos (peccatum, hamartia, con los que el Nuevo Testamento designa exactamente lo que nosotros significamos con la palabra “pecado”) originariamente tienen un sentido más amplio, no ético. Quizá no parezca sorprendente ni digno de reflexión el que Homero con el verbo hamartanein designe unas cien veces el simple hecho de que un tirador de jabalina falle su meta en la guerra. Y posiblemente tampoco sorprenda el hecho de que en Aristóteles la significación no ética de las palabras hamartia hamartema sea la más obvia en la mayoría de los casos, con lo cual se significa, p. ej., el error del médico, la falta gramatical en la construcción de la frase, el error tipográfico, si bien, por otra parte, la Ética a Nicómaco designa con la misma palabra la falta moral» (pp. 23-24).

Todo este impase en el que muchos católicos liberales están a punto de rectificar y pedir disculpas, enseña muchas cosas, pero, sobre todo, que los argumentos de razón natural, incluido el jurídico, conducen de modo también natural verdades sobre el hombre y su dignidad cuyo sustento se encuentra en la fe católica y en la existencia de Dios, sin el cual, como dijera Dostoievsky, todo está permitido o, peor aún, nada importa, porque “los permisos resultan irrisorios cuando los significados se anulan” (Gómez, p. 91).


Bibliografía.

Gómez Dávila, Nicolás. (2005). Escolios a un texto implícito I. Bogotá: Villegas Editores.

Pieper, Josef. (1979). El concepto de pecado. Trad. Raúl Gabás Pallás. Barcelona: Herder.

Roa López, Mónica. (3 y 4 de agosto de 2006). Panel “Diferentes estrategias para el acceso al aborto legal, seguro y gratuito”. Auditorium de la Cámara de Diputado. Congreso Nacional, Riobamba.

  • Tema complejo en una sociedad que se “encarnizó” en sacar a Dios del medio.

    Cómo dijo San Pablo a los Efesios “por lo demás, fortalézcanse en el Señor, con la fuerza de su poder, revístanse con la armadura de Dios para que puedan resistir las insidias del demonio.
    POR QUE NUESTRA LUCHA NO ES CONTRA ENEMIGOS DE CARNE Y SANGRE. Sino contra los principados y potestades, contra los soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal que habitan en el espacio.
    Por lo tanto, tomen la armadura de Dios para que puedan resistir en el día malo y puedan mantenerse firmes”.

    Si nuestra lucha fuese solo contra hombres seríamos indignos del cielo.

    Todo lo Verdadero, Bueno, Bello y Noble viene de Dios. Todo lo contrario viene del angel caído ( a quien nuestra Reina ya pisó la cabeza).
    El trono de Dios está en los corazones de los POCOS hombres que buscan y entienden la verdad. El trono del diablo está en el comunismo generalizado en medio de esta sociedad capitalista, está en las ideologías contra natura. Todo aquello que tenga un intrínsecum malum es per se lo que nos gobierna en este momento en todo lo social y externo y en lo interno (corazón dividido). A eso, le sumamos la bestia de dos cuernos de la que hablaba San Juan: la masonería infiltrada. Una política fariseista, una economía herodiana que desde siempre han querido quitar a Dios de por medio y cuando logre bestializar al hombre e instrumentalizarlo al mal (el hombre sin Dios es un monstruo manipulado que no piensa) le dará la bienvenida a su bestia.

    Pero ahí estamos, resistiendo en la verdad, llevando en alto el nombre de Cristo quien implantó su ley divina haciéndola humana (desde el derecho pasando hasta por la pedagogía y toda clase de ciencia), trazando con ella el camino, la verdad y la vida pero…
    “vino a los suyos pero los suyos no lo reconocieron”.
    Y Dios lloró sobre Jerusalén:
    “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los mensajeros que Dios te envía! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus pollitos bajo las alas, pero no quisiste! Pues miren, el hogar de ustedes va a quedar abandonado; y les digo que, a partir de este momento, no volverán a verme hasta que digan: “¡Bendito el que viene en el nombre del Señor”

    No hay resurrección sin muerte…
    Cristo ya venció. Y su testimonio no es tan bajo como una simple ideología izquierdista que persigue por que es cobarde y que esclaviza por que es tirana.

    Solo en la verdad esta la libertad y quien la busca (inteligente-mente por supuesto), se deja encontrar!

    QUE VIVA CRISTO REY!

    Como siempre….Excelente artículo.

  • Dios creo al Hombre y a la Mujer, e incorporo en cada ser Humano el Sexo, me pregunto para que Dios creo a los seres Humanos Sexuados?…
    Cuando Dios creo el universo puso en el Jardín del Eden a Adan y a la Mujer, para multiplicar la prole, pero, no para una satisfacción lujuriosa, de una pareja, y satisfacer sus mas oscuros apetitos Sexuales, y, de las consecuencias que trajo esta unión, nace por “accidente” una criatura. Y, esta pareja se niega en criar a esta criatura, el Sexo no se creo para sentir solo placer, no tendría sentido, cuando se mira concatenando todo segun la voluntad de Dios, todo, toma sentido a lo que nos rodea como por ejemplo Médicos, infraestructura de las ciudades Leyes de un país etc.
    Hoy tenemos un problema que nos volvimos estudiosos de la palabra de Dios, de las ciencias Humanas, pero se nos olvido tener experiencia de Dios Vivo, (ocasionado por el Pecado Original).
    No dejamos invadir por otras ideologías no Católicas, para formar una sociedad sin Cristo, y formar un ser Humano que sea individualizado, se se valga por si mismo, sin que otro ser exterior intervenga en su formación, esto trae como consecuencia una Sociedad esclavizada( recordemos que eso hizo el pecado Original hacernos esclavos), es la consecuencia de la desobediencia de los mandamientos de Dios, eso hizo Adan nos esclavizo y formo una humanidad fuera de los planes de Dios.

    • Toca usted el punto fundamental. Debe recuperarse, en la pastoral matrimonial, la verdad de que el fin primario del matrimonio es la procreación. En el Concilio Vaticano II eso se desdibuja un poco, igualándolo en jerarquía al fin unitivo y el fin unitivo parece haberse puesto por encima del procreativo. Por otro lado, la comprensión del fin unitivo ha sido manipulada, para conducir los matrimonios a la situación que usted indica.

  • Si parece que la Iglesia cada vez se seculariza más, el mismo papa Benedicto habló de la apostasia y alejamiento de la fe en una reciente intervención https://www.aciprensa.com/noticias/benedicto-xvi-responde-criticas-a-su-ensayo-sobre-iglesia-y-la-crisis-de-abuso-sexual-42301

    Sacerdotes y religiosos ya no quieren hablar de las verdades de fe y de la ley natural lo veíamos también en el caso del jesuita “misionero” en el Amazonas para el que era obsoleto predicar sobre el infierno y la. Salvación de las almas
    https://www.romereports.com/2019/09/25/en-el-amazonas-tenemos-una-manera-diferente-de-ser-iglesia-pero-sin-perder-la-centralidad-de-la-fe/
    Al respecto los misioneros protestantes arrasan
    Parece que eso está sucediendo también en la política
    Los Protestantes Angela Hernández, Colombia Justa (Partidos cristianos) no tienen miedo a hablar de religión y política
    En relación los católicos sufren de un Complejo de culpa, lo señalaba bien Vittorio Messori citando una entrevista que le hizo a un sociologo ex mason Leo Moulin ” La obra maestra
    de la propaganda anticristiana es haber logrado crear en los cristianos,
    sobre todo en los católicos, una mala conciencia, infundiéndoles la
    inquietud, cuando no la vergüenza, por su propia historia. A fuerza de
    insistir, desde la Reforma hasta nuestros días, han conseguido convenceros
    de que sois los responsables de todos o casi todos los males del mundo. Os
    han paralizado en la autocrítica masoquista para neutralizar la crítica de lo
    que ha ocupado vuestro lugar.»
    Feministas, homosexuales, tercermundialistas y tercermundistas,
    pacifistas, representantes de todas las minorías, contestatarios y
    descontentos de cualquier ralea, científicos, humanistas, filósofos, ecolo-
    gistas, defensores de los animales, moralistas laicos: «Habéis permitido que
    todos os pasaran cuentas, a menudo falseadas, casi sin discutir. No ha
    habido problema, error o sufrimiento histórico que no se os haya imputado.
    Y vosotros, casi siempre ignorantes de vuestro pasado, habéis acabado por
    creerlo, hasta el punto de respaldarlos.

    • Muchas gracias, Jesús. Aportas ejemplos e información valiosa en vistas a confirmar la tesis central. Se ve que el laicismo y sus derivaciones están muy lejos de ser verdadera manifestación de la inteligencia. El diálogo fe-razón, teología-filosofía, ciencias sagradas-ciencias profanas muestra más, claramente, lo que es el verdadero saber. Saludos y mis oraciones por todos tus proyectos y tus estudios filosóficos.

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