Llamado a los Obispos Silenciosos

Colombia está en la inminencia de ver despenalizada la “matanza de los inocentes”

                La Corte Constitucional estudia la consulta del Dr. Linares para despenalizar totalmente el aborto hasta los tres meses de gestación.

 Pero es apenas una etapa en su macabra intensión por despenalizarlo en cualquier etapa del embarazo, incluso minutos antes de nacer o hasta naciendo parcialmente, como lo hacen en países como Holanda, en donde la vida de los bebés no tiene ningún valor.

Ayúdenos a evitarlo firmando esta carta dirigida a los Obispos Colombianos: ¡Clamen desde los púlpitos en pro de la defensa de la Vida, como la Iglesia lo ha hecho durante veinte siglos!

Pues el grito del buen Pastor, lanzado en la presencia de Dios, despertará el sentido moral de incontables católicos colombianos, cuya fuerza inmensa es capaz de impedir que se consume ese gran pecado de la Nación, por una eventual decisión política e ideológica de la Corte Constitucional.

Envíe su carta ¡Firme aquí!

                La Corte Constitucional estudia la consulta del Dr. Linares para despenalizar totalmente el aborto hasta los tres meses de gestación.

 Pero es apenas una etapa en su macabra intensión por despenalizarlo en cualquier etapa del embarazo, incluso minutos antes de nacer o hasta naciendo parcialmente, como lo hacen en países como Holanda, en donde la vida de los bebés no tiene ningún valor.

Ayúdenos a evitarlo firmando esta carta dirigida a los Obispos Colombianos: ¡Clamen desde los púlpitos en pro de la defensa de la Vida, como la Iglesia lo ha hecho durante veinte siglos!

Pues el grito del buen Pastor, lanzado en la presencia de Dios, despertará el sentido moral de incontables católicos colombianos, cuya fuerza inmensa es capaz de impedir que se consume ese gran pecado de la Nación, por una eventual decisión política e ideológica de la Corte Constitucional.

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Texto completo de la Carta

Ante el peligro de la despenalización total del aborto en Colombia, hacemos un llamado a los obispos silenciosos:

¡Clamen desde los púlpitos por la defensa de la Vida, como la Iglesia lo ha hecho durante veinte siglos!


La aceptación por parte de la Corte Constitucional para estudiar la Demanda de Inconstitucionalidad interpuesta por la Dra. Natalia Bernal Cano al fallo C-355 que despenalizara el aborto hace casi catorce años, despertó gran expectativa nacional.

Acto seguido, el ponente de la referida Corte, Dr. Alejandro Linares, se apresuró a interponer una consulta para la despenalización total del aborto hasta los tres meses de gestación.

Una sensación creciente de impotencia ante el avance de los promotores de ese crimen inicuo embarga los corazones católicos, y no se ven muchas perspectivas de que ese proceso –hasta ahora ineludible– sea revertido.

Renunciar a defender los principios morales y religiosos en los debates ha contribuido, a nuestro juicio, a la esterilidad de los movimientos pro vida de inspiración católica.

De hecho, en una Constitución enteramente laica y amoral, es arduo defender la Ley de Dios, pero renunciar a ello nos sujetará cada día más a las reglas de juego que nos imponen las Cortes, con enorme perjuicio para la moralidad de la población.

Las Cortes, cooptadas desde la elección de sus propios miembros y sometidas a la difamación de los magistrados cuando son fieles a la doctrina católica, se van apartando de los principios éticos y es por eso que la Corte Constitucional habitualmente no falla en derecho, sino bajo intereses políticos e ideológicos, entre ellos el laicismo como regla fundamental.

Sus fallos siempre están en concordancia con el “Nuevo Orden Mundial” que pretende una legislación sin Dios, a la que Colombia ha venido siendo introducida mediante la suscripción de cuestionables acuerdos internacionales.

No esperamos que los magistrados nos sean favorables, pues, aunque tengan los elementos suficientes para fallar a favor de la vida, en muchos casos no lo harán. Estos elementos son principalmente:

- A pesar de todo, el Derecho Fundamental de todos los niños por nacer amparados por la Constitución y por la Sentencia T-223/98;

- Que se les hayan reconocido esos derechos a los niños por nacer de madres venezolanas mediante las sentencias T-298/19, T197/19 y T-178/19, mientras se les niega ese derecho a los niños por nacer colombianos.

En estos momentos dramáticos, en la inminencia de ver consolidada una matanza de inocentes en nuestro ordenamiento jurídico, hacemos un llamado a los obispos silenciosos para que, como pastores, denuncien al lobo que nos embiste.

        Reaviven el sentido moral y religioso en la lucha contra el aborto, despierten la conciencia adormecida de los católicos colombianos por tantos años de retórica estéril.

¡Rompan el silencio, clamen desde los púlpitos que el aborto es un crimen! El grito del buen Pastor, lanzado en la presencia de Dios, despertará el sentido moral de incontables católicos colombianos, cuya fuerza inmensa es capaz de impedir que se consume ese gran pecado de la Nación, disipando muchos de sus efectos trágicos.

El Centro Cultural Cruzada y los abajo firmantes esperamos ver atendido este filial y dramático pedido, que procura interpretar los anhelos del rebaño de Nuestro Señor Jesucristo. Nos suscribimos pidiendo vuestras bendiciones pastorales.

En Jesús y María,

Centro Cultural Cruzada
Firmantes…

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