Una vez más, el coronel Plazas Vega es absuelto por la justicia
- Eugenio Trujillo
La noticia fue ampliamente conocida la semana pasada, cuando la Corte Federal del Distrito Sur de La Florida, en EEUU, absolvió por unanimidad al coronel Luis Alfonso Plazas Vega. Este héroe de la Patria estaba acusado injustamente por haber causado los muertos y desaparecidos del asalto terrorista del M-19 al Palacio de Justicia, ocurrido en 1985.
Aunque los hechos son ampliamente conocidos en Colombia y en el mundo, la tragedia personal y familiar del coronel Plazas Vega es ignorada por la mayoría de las personas.
Durante 40 años, que corresponden a la mitad de su vida, ha enfrentado todo tipo de causas judiciales promovidas por el M-19 y la izquierda marxista, acusándolo de los crímenes que cometió el M-19, mientras que los autores de la masacre de la justicia, en la cual fueron asesinados 13 magistrados de la Corte Suprema de Justicia y cerca de 90 personas más, se autoproclaman héroes por haber cometido esos crímenes de lesa humanidad.
El M-19 ha gozado de la más absoluta impunidad
Los integrantes de la cúpula del M-19 que organizaron el asalto al Palacio de Justicia han vivido en medio de la más atroz e inaudita impunidad, pues nunca pagaron un día de cárcel por esos hechos. Ocuparon los más importantes cargos del Estado, pues fueron congresistas, embajadores y hasta ministros. Además, Petro y sus secuaces llegaron a la alcaldía de Bogotá en 2012 y a la presidencia de la República en 2022. Gobernaron a Colombia durante los últimos cuatro años desmantelando el Estado, implantando la más impresionante corrupción, robándose todo lo que pudieron y fortaleciendo a todos los grupos criminales, terroristas y narcotraficantes.
Pero los únicos acusados y encarcelados por esos hechos fueron precisamente los salvadores de la Patria, los que defendieron con honor y heroísmo la democracia y las instituciones. Es el caso del general Jesús Amando Arias Cabrales, quien era el comandante de la Brigada 13 de Bogotá y estuvo al comando de la operación, y del coronel Plazas Vega, comandante de la Escuela de Caballería en Bogotá, quien dirigió el rescate del Palacio de Justicia.
El general Arias Cabrales debe regresar a la libertad
El general Arias Cabrales, a sus 90 años de edad, paga una condena de 35 años de cárcel en una guarnición militar en Bogotá. El expresidente Petro, en un acto de venganza e ignominia, lo despojó cobardemente de sus condecoraciones y honores militares en 2024. El coronel Plazas Vega fue condenado a 25 años de cárcel, de los cuales pagó ocho en una guarnición militar hasta que fue absuelto en 2016 por la Corte Suprema de Justicia.
Fue precisamente allí, cuando estaba preso, cuando lo conocí y nos hicimos buenos amigos, y me sumé a la batalla por su defensa con decenas de escritos, entrevistas y labores periodísticas que he realizado durante todo este tiempo. Por eso, ahora que nuevamente ha sido declarado inocente por un tribunal de justicia de la mayor importancia e imparcialidad, le envío mis más sinceras felicitaciones.
El triunfo del coronel Plazas Vega es la prevalencia de la verdad sobre la mentira inventada por el M-19, de la justicia contra la infamia, y del honor contra la vergüenza. Pasaron 40 años de una persecución infame y es de esperar que así como un inocente ha sido absuelto una vez más, ahora los culpables sean condenados.
Pues bien, en su saña por encarcelar a los salvadores de la Patria, después de ser absuelto en Colombia, el coronel Plazas Vega fue acusado en los EEUU por abogados pagados por colectivos marxistas asociados al M-19 y a la familia del magistrado auxiliar Carlos Horacio Urán, quien murió asesinado por los terroristas en el Palacio de justicia. Y el Tribunal Federal del Estado de la Florida lo acaba de declarar INOCENTE de los cuatro crímenes por los cuales fue acusado, por absoluta unanimidad del jurado integrado por 10 personas.
El más poderoso bufete de abogados de los EEUU fue derrotado
Es de anotar que la demanda de la familia Urán fue conducida por la oficina de abogados más poderosa y grande de los EEUU, con sede en Los Ángeles. Wilson, Sonsini, Williams y Rosatti, es un bufete que cuenta con más de mil abogados a su servicio. El juicio fue conducido por 10 de estos abogados que se trasladaron a La Florida durante varias semanas, con todos los gastos pagados, facturando sus honorarios por cada hora de trabajo, como se acostumbra en ese país.
¿Quién pagó todos esos gastos legales? ¿De dónde salió el dinero para financiar ese proceso infame contra el coronel Plazas Vega?
Es evidente que todo ello es producto de una articulación internacional de la izquierda marxista, que lleva 40 años cambiando la realidad de lo ocurrido, para presentarlo como una masacre producida por el Ejército de Colombia.
Lo que tratan de cubrir con ese manto de mentira es que el asalto del M-19 fue financiado por el terrorista Pablo Escobar para impedir la extradición de los narcos y guerrilleros a los EEUU, para quemar sus expedientes criminales que reposaban en el Palacio de Justicia, para dar un golpe de estado contra el gobierno del presidente Belisario Betancur, tomarse el poder por las armas e imponer en Colombia una dictadura comunista.
El M-19 seguía el ejemplo de los sandinistas de Nicaragua
Eso mismo fue lo que habían hecho unos pocos meses antes los terroristas del Ejército Sandinista en Nicaragua, comandados por Daniel Ortega y dirigidos por Fidel Castro, que se tomaron por las armas el Congreso de Managua, derrocaron la dictadura de Somoza, se tomaron el poder, y hasta hoy lo conservan bajo la tiranía de Ortega, después de 40 años.
Ellos querían repetir esta historia en Colombia, pero el heroísmo del Ejército y de sus comandantes lo impidió. Y Colombia se salvó gracias a ellos, por lo cual es necesario rectificar el camino, devolver a la libertad al general Arias Cabrales, y contar la historia con la verdad, desenmascarando las mentiras que se construyeron durante este tiempo, siguiendo al pie de la petra una narrativa marxista.
¡Una vez más la luz brilla sobre las tinieblas, la verdad prevalece sobre la mentira, y la justicia se impone ante la infamia! Esperamos que esto perdure para siempre y Colombia entienda que el triunfo de Abelardo de la Espriella debe convertirse en una política de Estado para las próximas generaciones y no apenas para los próximos cuatro años. ¡La paz no se conseguirá jamás claudicando ante los criminales!
La opción del diálogo está completamente agotada
- Eugenio Trujillo
Esta frase es del presidente Abelardo de la Espriella en el discurso de posesión del pasado 7 de agosto. Desde ese día, la ofensiva de las Fuerzas Armadas y de Policía contra de todos los grupos terroristas, subversivos y delincuenciales es absoluta y total.
Después de 44 años de fallidos procesos de paz, concesiones, claudicaciones, indultos a decenas de miles de terroristas, amnistías incondicionales a centenares de grupos al margen de la ley, y todo tipo de contemporizaciones con la subversión marxista y el crimen organizado, la política de Estado en Colombia da un giro de 180 grados.
Desde 1982 nos equivocamos en el camino de la paz
Pero veamos los hechos. En 1982, el presidente Belisario Betancur comenzó el primer proceso de paz con las FARC, el ELN y el M-19. Aunque se decía conservador, realmente era un comunista inspirado en las nacientes doctrinas de izquierda de la Teología de la Liberación.
Su proceso terminó en el más absoluto fracaso, con el asalto del M-19 al Palacio de Justicia en 1985 y la masacre de los magistrados de la Corte Suprema y 90 personas más. Esa fue una hecatombe que marcó para siempre a Colombia, con la cual se desmanteló la justicia, lanzando al país en una guerra infame que perdura hasta hoy.
¡Colombia no aprendió la lección! Es evidente que cuando el Estado capitula ante los enemigos de la Patria no se consigue ninguna paz, pero todos los presidentes de Colombia hicieron exactamente lo mismo, desde Betancur hasta Petro, durante 44 años, entre 1982 y 2026. Lo único que consiguieron fue lanzar a Colombia en el caos, en la barbarie y en el colapso de la justicia.
Esa ignominia fue impuesta a todos los colombianos como el único camino hacia la paz. En ese viaje hacia la muerte y la destrucción, participaron eufóricos todos los partidos políticos, los gremios empresariales, los empresarios, las Altas Cortes, el sistema judicial en pleno, la Iglesia Católica y todos los obispos. Nadie podía disentir de ese dogma político, porque era acusado de fanatismo.
Todo fue previsto por Tradición, Familia y Propiedad
Sólo una entidad, desde aquel entonces, batalló contra la corriente denunciando que esa era una falsa paz, y que la verdadera paz jamás se conseguiría por la vía de las claudicaciones ante el terrorismo. Esa Entidad fue la desaparecida Tradición, Familia y Propiedad, cuya labor continúa desarrollándose ahora a través de Tradición y Acción, que me honra presidir desde su fundación en 1999, y del Centro Cultural Cruzada, que se fundó un tiempo después.
En 1982 la TFP afirmó lo siguiente en un pronunciamiento publicado a página entera en los principales periódicos del País:
“Amnistía a los guerrilleros: ¿Medida de pacificación? ¿O transferencia de la guerrilla del fondo de las selvas al corazón de las ciudades?
Estas concesiones, en vez de aplacarlos, solo servirán para alimentar en ellos la esperanza de éxito, por medio de extorsiones aun más amargas, radicales y violentas, con marcha rápida para la extorsión total (Cfr. El Tiempo, 9 de noviembre de 1982. Pág. 6 A).
Hoy, 44 años después, eso fue exactamente lo que ocurrió. Decenas de manifiestos fueron publicados por la TFP, y después por Tradición y Acción, en todos los diarios de Colombia y del exterior. Libros, artículos, conferencias y foros fueron realizados por toda Colombia, y también en Washington, Miami, varias ciudades de España, Brasil y otros países vecinos.
Nadie escuchó. Todos hablaban de paz, pero no había paz. Todos hablaban del derecho a la vida, pero durante esos 44 años fueron asesinadas en Colombia casi un millón de personas, decenas de miles fueron secuestradas, cientos de poblaciones rurales fueron dinamitadas por la guerrilla y cientos de bombas fueron explotadas en las grandes ciudades. Al menos cinco millones de colombianos se fueron del país para no volver, y otros cinco millones migraron desde sus territorios en guerra hacia otras zonas del País buscando la paz, sin encontrarla. Pero, ninguna de estas atrocidades le importó a nadie.
Lo que dijo la TFP en ese entonces se cumplió al pie de la letra. La guerrilla se trasladó del fondo de las selvas al corazón de las ciudades y la extorsión al país fue cada vez más radical y más sangrienta.
Los presidentes fueron entregando el país a la guerrilla marxista
A pesar de ello, la política de Estado a favor de la falsa paz no cambió nada durante este tiempo. Gaviria negoció con Pablo Escobar hasta que el capo se voló de la cárcel de lujo que él mismo había construido. Samper reanudó los diálogos con el ELN en un monasterio de Alemania, conseguido gracias a los buenos oficios de la Conferencia Episcopal de Colombia. Pastrana les entregó El Caguán, creyendo estúpidamente que así conseguiría la paz. Uribe los derrotó militarmente, pero dejó como heredero de su gobierno al traidor de Santos, que ya negociaba con las FARC oculto en las sombras.
Finalmente, Santos firmó el Acuerdo con las FARC en 2016, que le costó al Estado 140 billones de pesos (US $40.000 millones), los llevó al Congreso para que hicieran leyes, les creó la JEP para que la impunidad y la vergüenza fueran totales y después se robó el plebiscito, en el cual Colombia rechazó el Acuerdo. Duque reanudó las capitulaciones con el ELN, hasta que le explotaron un carro bomba dentro de la Escuela de Policía en Bogotá matando a 22 cadetes. Finalmente, el proceso de entrega culminó con la llegada de Petro a la presidencia en 2022, con el cual se instauró un gobierno criminal, degradante y corrupto.
El presidente de la Espriella decidió cambiar el rumbo
Pero hace un mes llegó a la presidencia Abelardo de la Espriella y la política de falsa pacificación fue cancelada. Ahora se está implementando lo opuesto de lo que no funcionó por cuatro décadas.
Es decir, por fin entendimos que la única forma de pacificar el País es desmantelando con la fuerza legítima del Estado a todos los grupos criminales. Los cómplices de los gobiernos anteriores nos decían que era imposible derrotarlos, porque eran aliados. Además, nunca combatían eficazmente a la subversión, por lo cual afirmaban que era imposible derrotarla. Los falsos procesos de paz protegían a los terroristas, los sacaban de las cárceles, les concedían libertad absoluta para delinquir, y así fue como aterrorizaron y sometieron a 50 millones de colombianos.
Pues bien, esa farsa se acabó. En el primer mes de este gobierno la lucha contra el terrorismo ha dado más frutos que en todo el gobierno de Petro. Y Colombia aplaude de pie y respalda al nuevo presidente, porque abrió los ojos y entendió que estuvo engañada por casi medio siglo.
¡Se ha roto el hechizo de la falsa paz! Apareció el líder capaz de proclamar ante el país y ante el mundo que no hay paz sin un combate frontal, absoluto y decidido contra todos los factores de disolución que durante estos años nos condujeron al caos, a los más altos índices de criminalidad del mundo, y al dominio de vastos territorios en manos de grupos armados y de asesinos despiadados.
¡Que viva Cristo Rey! Y que Dios proteja a Colombia de la tragedia que sería regresar a las garras de tan malos y cobardes gobernantes como los que tuvimos en el pasado.
El Libro de la Verdad: El saqueo como política de Estado
- Eugenio Trujillo
Si hay alguna lectura alucinante es la del Libro de la Verdad, que fue presentado por el Gobierno la semana pasada. La lectura de sus 135 páginas nos sumerge en el universo del crimen, del desfalco y del derroche, que fueron la constante del gobierno anterior.
Tal vez lo más extravagante del acontecimiento fue que esa presentación fue hecha por el presidente Abelardo de la Espriella y el vicepresidente José Manuel Restrepo, ante los tres personajes que precisamente eran los encargados de impedir semejante saqueo. Estos son la Fiscal Luz Adriana Camargo, el Contralor Carlos Hernán Rodríguez y el Procurador Gregorio Eljach.
Cómplices en el saqueo de Colombia
Es inexplicable la actitud de esas tres autoridades, que posan ante el País como si no supieran nada de lo que pasó, cuando en realidad ellos sabían todo y no hicieron absolutamente nada para evitarlo.
En consecuencia, las decenas de miles de investigaciones que se harán sobre los hechos los deben involucrar como cómplices de Petro en el saqueo de Colombia, porque todo se ejecutó al frente de sus narices.
El Libro de la Verdad hace un recuento de cada uno de los ministerios y entidades gubernamentales, mostrando la forma como despilfarraron los dineros públicos del presupuesto nacional, que era de poco más de $ 400 billones de pesos por cada año de Petro (Unos $ 100 mil millones de dólares por año).
Son tantos los datos escandalosos que relata el libro que es imposible resumirlos en un artículo. El fenómeno más recurrente es la total falta de transparencia en el gasto público, al extremo de no saber en absoluto a quiénes se les giraban cantidades inmensas de dinero, sin justificar la razón de esos pagos. No hay trazabilidad del dinero, pues esa información fue borrada y desaparecida, de tal forma que reconstruirla será casi imposible.
Saqueo en el ministerio de la Igualdad
Uno de los casos más escandalosos es el del Ministerio de la Igualdad, que se creó para satisfacer la voracidad criminal de Francia Márquez. Entre los años 2022 a 2025 se le asignaron $ 2,01 billones de pesos, de los cuales $ 1,77 billones, el 87, 8%, se gastó sin dejar ningún rastro contable en las plataformas de control financiero del gobierno. (Pág. 39).
Saqueo en la UNGRD
En el caso de la Unidad de Gestión de Riesgo (UNGRD), protagonista de los mayores escándalos de corrupción del gobierno, esta entidad recibió un total de $ 15,3 billones entre 2022 y 2026. Su ejecución acumulada en los cuatro años fue del 4,3%, según información de la Contraloría, que a la fecha no encuentra la información contable de la entidad. Sus estados financieros del año 2024 fueron calificados como no razonables, pues una suma de $ 1,29 billones no tienen ninguna justificación contable, mientras que los del año 2025 todavía no fueron presentados. Siendo esta la entidad encargada de atender los desastres, el 10 de agosto, día del terremoto, su director afirmó no tener dinero en caja para atender la tragedia, pues el presupuesto del año 2026 ya se lo habían gastado. (Pág. 36).
Saqueo en la Guajira
El gobierno de Petro, atendiendo diligentemente la sentencia T-302 de 2017 de la Corte Constitucional que ordenaba proteger la niñez de la Guajira, destinó $1,78 billones con esa finalidad. Los recursos se manejaron a través del ICBF, y entre agosto de 2022 y Julio de 2026 se suscribieron 1.085 contratos para atender a los niños necesitados. Durante este tiempo la Procuraduría y la Contraloría denunciaron la inoperancia del sistema, los contratos fraudulentos, la inasistencia alimentaria de los niños, pero no hicieron nada para evitarlo.
Esta aberrante destinación de cuantiosos recursos para atender a unos 350.000 niños de 0 a 14 años que hay en ese departamento, deja claro que muy pocos de ellos recibieron alguna ayuda del Estado. Pero lo que sí sabe toda Colombia es que esos niños, que la mayoría son indígenas, siguen en la pobreza, en la desnutrición y el abandono, pues el Estado nunca los ayudó con nada. (Pág. 44).
Saqueo en la Reforma Agraria
Otra situación escandalosa fue la de la Reforma Agraria, presentada por Petro como una de las banderas principales de su gobierno.
Según una advertencia de la Contraloría, la Agencia Nacional de Tierras (ANT) le pagó a la SAE (Sociedad de Activos Especiales), la suma de 979.000 millones de pesos por la compra de 537 predios que había sido incautados a las mafias narcoterroristas. En junio de 2026, al final del gobierno, solo tres de esos predios tenían escritura pública a favor de los adjudicatarios, mientras que el resto aun está en el limbo jurídico.
Además, a través de la Agencia Nacional de Tierras se entregaron a campesinos 351.463 hectáreas en forma definitiva y otras 206.273 en forma provisional. Tan solo el 7% de esos predios cuenta con registro de propiedad, por lo cual esos campesinos aun no son dueños de nada, ni pueden gestionar créditos ante los bancos, ni ayudas del Estado para programas agropecuarios. (Pág. 31).
Saqueo en la reconstrucción de las vías terciarias
Continuando con los temas agropecuarios, el Plan Nacional de Desarrollo estableció la reconstrucción de 33.102 kilómetros de vías terciarias, en un programa denominado Caminos Comunitarios para la Paz. Estas vías son las que comunican las diversas poblaciones que están lejos de los grandes centros urbanos. En realidad, solo se ejecutaron 4.087 kilómetros (el 12,3%), mientras que los recursos para su ejecución fueron girados por $ 714.000 millones de pesos entre 2022 y 2026. (Pág. 38).
Saqueo en la salud
Con respecto a la salud, la situación es poco menos que apocalíptica. Las decisiones del gobierno fueron totalmente equivocadas al intervenir 8 Empresas prestadoras de Salud (EPS) con 28,7 millones de afiliados, que son más del 50% de la población. Las quejas y reclamos en esas EPS llegaron a 1,5 millones, siendo evidente que todo el sistema de salud de Colombia está desfinanciado y a punto del colapso, gracias a una política de desmantelamiento de la salud privada, y de ineficacia de la salud pública. (Pág. 40).
Todas las EPS privadas que fueron intervenidas por el Estado carecen de estados financieros, pues desde el momento de la intervención desapareció esa información. Sólo en la Nueva EPS, se han gastado más de $14 billones de pesos en una supuesta recuperación financiera, pero al respecto no hay ningún dato confiable.
Desmantelamiento de las Fuerzas Armadas
Con respecto a las FFAA, estas tienen en la actualidad un déficit presupuestal de $14 billones de pesos y más de la mitad de la flota aérea está en tierra por falta de mantenimiento. De 386 aeronaves, sólo el 52% de ellas está en condiciones de volar. Mientras tanto, la criminalidad se disparó y los grupos narcoterroristas se apoderaron de más de la mitad del territorio de Colombia. (Pág. 54).
La crisis de Ecopetrol
Finalmente, Ecopetrol, la principal fuente de ingresos del Estado, redujo su producción a 712.000 barriles de petróleo por día, siendo la producción más baja de los últimos 5 años. Igual aconteció con la producción de gas, cuyas reservas se han disminuido en forma alarmante, de tal forma que ahora es necesario importarlo. Todo como consecuencia del desgreño administrativo de la camarilla criminal de Petro en la administración de la más grande empresa de Colombia. (Pág. 57).
Una administración pública criminal
El común denominador del gobierno de Petro es la más absoluta falta de transparencia en la administración de los recursos, el robo descarado de los mismos, la absoluta falta de ejecución de las políticas públicas y la más vergonzosa falta de honorabilidad en el manejo del dinero del Estado. Todo se lo robaron, y además, borraron el rastro contable del desfalco.
Finalmente, sobra decir que con lo que estos bandidos se robaron durante los cuatro años de Petro, Colombia se podría reconstruir de las consecuencias de 10 terremotos como el que devastó a medio país hace pocos días, cuyo costo se estima en $ 30 billones. Esa suma se la robaron los petristas dos veces por cada año que gobernaron.
La peor catástrofe que puede sufrir una nación no son los terremotos, ni las inundaciones, ni ninguna calamidad pública. La peor catástrofe es elegir criminales en la presidencia de la República.
¿Por qué defender la Tradición, la Familia y la Propiedad?
- Acción Familia
La necesidad de defender la Tradición y la Familia es generalmente bien comprendida. Pero una intensa propaganda revolucionaria, que viene al menos desde Jean Jacques Rousseau y de Proudhon -«la propiedad, es el robo»-, ha creado incluso entre los no comunistas, y en un gran número de católicos, un cierto cargo de conciencia con relación al derecho de propiedad.
Tradición
Veinte siglos de acción religiosa y civilizadora de la Iglesia han acumulado en nuestras almas, en nuestra sociedad, valores sobrenaturales y naturales, individuales y sociales, inapreciables. Una larga continuidad a través de las generaciones les ha dado la solidez propia de las grandes tradiciones.
Por esto, preservar, difundir, proclamar los principios que rigen la Civilización verdadera, es servir el alma de nuestra tradición cristiana.
Familia
Como todos sabemos, la Familia constituye la célula básica de la sociedad. Elevada por Jesucristo a la dignidad de sacramento, el matrimonio de los esposos cristianos confiere a la familia una estabilidad, a la autoridad paterna una dignidad y una fuerza; al amor materno, al afecto filial y a las relaciones fraternales un poder de unidad que elevan la institución familiar a su plenitud.
Protegerla por todos los medios, es aumentar la resistencia individual y social con relación a la ideología perniciosa que quiere eliminar el matrimonio, desmembrar la sociedad familiar y hacer triunfar las uniones libres.
Propiedad
La propiedad es un derecho sagrado, que está ligado a la naturaleza humana: a su libertad y a su dignidad.
En efecto:
- el hombre está dotado de razón y tienen derecho a la libertad de actuar de acuerdo a su finalidad.
- esta libertad de actuar implica en el derecho al trabajo para subvenir a sus necesidades.
- el derecho al trabajo implica el derecho a los frutos del trabajo: es el derecho de propiedad; de otra forma, el ser humano es un esclavo sin libertad, al cual se le priva del fruto de su trabajo.
Por lo tanto, la propiedad es el derecho de disponer de los frutos de su trabajo. Ella resulta de la libertad y del trabajo del hombre.
En el manifiesto del Partido Comunista, en 1848, Marx y Engels afirman: «Los comunistas pueden resumir su teoría en esta fórmula única: abolición de la propiedad privada». Esta abolición conduce a la negación de la persona humana, ya que negar al individuo el derecho de propiedad, es negarle el derecho de disponer de los frutos de su trabajo como le parezca. Dicho de otra forma, es negar su autonomía y su libertad.
- El reconocimiento de la dignidad personal del hombre se mantiene o se desmorona si se reconoce o no el derecho de propiedad, afirma Pío XII (Cfr. Pío XII, Alocución al Congreso de Derecho privado, 1948).
La posibilidad de constituir un patrimonio, por muy modesto que sea, y de legarlo a su esposa y a sus hijos, es el mejor factor natural de la creatividad humana. Y la herencia es la institución en la cual se conjugan la familia y la propiedad, integrando así la tradición transmitida a la generación siguiente.
Tres principios que hacen un todo:
Esta transmisión familiar de la propiedad es el reflejo material de una transmisión de orden superior, que es la de los bienes espirituales y de los bienes culturales. Este traspaso, en el cual la Familia juega un papel privilegiado e irremplazable, es la Tradición. Cada generación la enriquece con una nueva experiencia y la limpia de sus defectos. Sin ella, no hay auténtico progreso.
Sin propiedad no hay familia, sin familia no existe tradición, sin tradición no hay Civilización Cristiana. Sin Civilización cristiana, el orden temporal no cumple la finalidad que Dios le ha fijado creando al hombre sociable.
Para profundizar este asunto, se pueden leer las siguientes encíclicas: León XIII ‒ Quod apostolici muneris; Rerum Novarum. Pío XI ‒ Quadragesimo anno. Juan XXIII ‒ Mater et Magistra; así como dos libros del Profesor Plinio Corrêa de Oliveira: «Revolución y Contra Revolución«; «Nobleza y élites tradicionales análogas«.
Fuente: accionfamilia.org
Comparte
Una tragedia anunciada
- Eugenio Trujillo Villegas
Continúa conociéndose información sobre la tragedia del terremoto. Según los últimos datos del gobierno, 480 municipios fueron afectados, aunque las ciudades con mayores daños son Cali, Pereira, Manizales y Quibdó.
La magnitud de la tragedia en Cali nos obliga a hacer algunas consideraciones. En esta ciudad, la mayor destrucción se concentró en dos áreas específicas, donde colapsaron poco más de 100 edificios residenciales. Según el informe final de la alcaldía, en la ciudad hay 8.600 edificaciones afectadas y cerca del 20% tendrán que ser demolidas.
Esas dos zonas son las cuencas del río Cañaveralejo, en el sur, en las inmediaciones de la Plaza de Toros, y la del río Menga, en el extremo norte. En el resto de la ciudad la mayoría de las edificaciones resistieron el terremoto sufriendo daños menores.
¿Cómo pudo pasar esto?
Durante miles de años los ciclos de lluvias producían inundaciones a lo largo del cauce de estos dos ríos, de tal forma que la erosión de la cordillera se expandía por sus riberas. Esto creó unos suelos débiles, arenosos y pantanosos, de tierras poco compactas que al momento de un terremoto se comportan como arenas movedizas.
Fue a partir de 1950 cuando Cali se expandió alrededor del río Cañaveralejo. Hasta entonces, allí solo había haciendas que cambiaron su vocación a terrenos urbanos, por lo cual en esa época se debieron hacer estudios de suelos para saber qué tipo de construcciones se podrían levantar allí.
Los hechos indican que no se le prestó ninguna atención a la realidad.
Desde entonces, los muchos temblores que han ocurrido han sido un peligro extremo para esas construcciones, porque siempre acontece que es allí donde hay más daños y afectaciones. A pesar de ello, nadie en la alcaldía alertó sobre el peligro y los planes de desarrollo permitieron levantar centenares de grandes edificios residenciales en esa zona, muchos de ellos con más de 15 pisos.
Pasados algunos años los urbanistas “geniales” que proyectaron el desarrollo de la ciudad decidieron enterrar el río Cañaveralejo, para convertirlo en un canal subterráneo de aguas negras. Lo que hubiera podido ser una zona hermosa llena de árboles centenarios y zonas verdes alrededor del río, como acontece con el río Cali, se tapizó con avenidas y edificios.
A pesar de que cada temblor producía daños graves, que eran reparadas inmediatamente por sus propietarios, las autoridades seguían concediendo licencias de construcción para nuevos proyectos.
Aunque todos sabían del peligro, ni la alcaldía, ni los constructores tomaron precauciones. Todos sabían que esos suelos eran blandos, húmedos, con alto nivel freático, y que con los temblores se multiplicaban las ondas sísmicas. Pero siguieron construyendo sin impedimento alguno, y lo más grave, sin reforzar la cimentación, mejorando la estructura de cada edificio, para hacerlos más resistentes a los frecuentes sismos.
Ninguno de los constructores pensó que algún día iba a ocurrir un terremoto de 7,4 grados con dos minutos de duración. Pues bien, eso fue lo que sucedió y esas dos zonas de Cali quedaron devastadas.
Cientos de edificios mal construidos
Además de lo expuesto, hay otra circunstancia excepcional que debe ser investigada en profundidad. Y es la constante en el escenario de la tragedia, que en una misma cuadra hay edificios totalmente derrumbados, otros con graves daños estructurales y otros completamente sanos.
¿Cómo explicarlo? La respuesta es muy simple. Es que hay edificios muy mal construidos, otros regularmente construidos y otros muy bien construidos, que aguantaron el embate sin sufrir ningún daño. Y esto es inaceptable en una ciudad donde todas las edificaciones deberían cumplir con normas estrictas de sismo-resistencia.
Al ver los informes periodísticos ampliamente divulgados han aparecido las filmaciones de muchos edificios colapsados en donde se puede ver que las estructuras no tenían la cantidad suficiente de hierro o acero, que las medidas y la calidad de estos elementos no eran las adecuadas, que los amarres de las columnas con las vigas eran defectuosos, y que la calidad de la mezcla de concreto con triturados de piedra no cumplía con las normas establecidas. La consecuencia inevitable de semejante irresponsabilidad es que esos edificios se derrumbaron.
Esta realidad evidencia la absoluta falta de control de las autoridades para verificar la calidad de las edificaciones y la irresponsabilidad criminal de algunos constructores.
Esto no se puede repetir nunca más. A partir de ahora se debe limitar la construcción de edificios en esos sectores, y las autoridades deben verificar que todos los que se construyan deben aplicar las normas de sismo-resistencia establecidas.
También, lo ideal sería desenterrar los ríos convertidos en cloacas y convertir en parques públicos sus zonas adyacentes, para impedir que a alguien se le ocurra volver a construir edificios donde los que había se derrumbaron.
Es imposible luchar contra la naturaleza en estos casos. Y la ventaja de no hacerlo es que se pueden recuperar para la ciudad grandes zonas verdes atravesadas por ríos, repitiendo el hermoso paisaje urbano del río Cali, que gracias a Dios a ningún genio urbanístico se le ocurrió meterlo por dentro de un tubo, para construir a su alrededor edificios con diseños horrorosos, como muchos de los que tenemos en Cali.
Es necesario conservar la memoria arquitectónica y cultural
Además de ser una irresponsabilidad histórica y cultural, los desarrolladores de la ciudad demolieron la mayoría de las construcciones emblemáticas de Cali, para reemplazarlas, en nombre de la modernidad, por edificaciones de mal gusto. A Cali se le negó el derecho de conservar su memoria histórica.
La mayoría de las ciudades y pueblos del mundo lo hacen, pero la idiotez de nuestras autoridades decidió que era mejor demoler la historia y enterrar varios de los siete ríos que embellecen el paisaje urbano de la ciudad. Ese es el falso concepto de modernidad que es alimentado por mentes apocadas que no entienden el valor de la tradición, de la historia y de la cultura.
Los monumentos que nos dan identidad se tienen que conservar. Si la naturaleza los derrumba, sencillamente se reconstruyen para que permanezcan por siempre, porque ellos son el símbolo y la tradición que nos une. Eso es precisamente lo que cientos de millones de personas van a ver todos los años en Europa y otros lugares del mundo, donde se han tomado en serio el trabajo de conservar sus joyas arquitectónicas, muchas de las cuales tienen más de 2.000 años y permanecen intactas.
Aquí hemos hecho lo contrario. Las hemos derribado para reemplazarlas por construcciones horribles, que nadie se explica cómo han podido salir de la imaginación de arquitectos competentes. Entre las joyas desaparecidas están el Batallón Pichincha, donde está ahora el edificio de la alcaldía; el Hotel Alférez Real, convertido en un parque abandonado; y el antiguo palacio de la Gobernación, donde se construyó la actual. Si en vez de demolerlos los hubiesen restaurado, estarían embelleciendo el patrimonio cultural de Cali.
Qué importante sería que las autoridades consideren estas apreciaciones al momento de comenzar la reconstrucción de las decenas de poblaciones afectadas, conservando el estilo original de las construcciones, para que permanezca por siglos el legado cultural que hemos heredado.
Fuente: lalinternaazul
Comparte
Terremoto demoledor y confianza en la Providencia
- Eugenio Trujillo Villegas
Colombia está de luto. El paso de los días nos dirá el número de víctimas mortales, de damnificados y de daños sufridos en las grandes ciudades y en las más de 200 poblaciones afectadas.
La actitud de nuestro pueblo ante la dimensión de la tragedia es lo que mide la fortaleza de la nación. No es la primera vez que Colombia sufre estos embates brutales y despiadados de la naturaleza. En las últimas décadas, la tragedia golpeó a Popayán (1983), Armero (1985), y a Armenia y Pereira (1999).
A pesar del inmenso sufrimiento ante el desastre, la fuerza del pueblo colombiano ha superado la adversidad y las dificultades. En el caso de ahora, la magnitud de la destrucción del terremoto supera todas las anteriores catástrofes, más allá de lo que digan las noticias, porque la devastación en toda la región pacífica es inconmensurable.
Una destrucción colosal
Decenas de miles de casas y edificios han colapsado y muchos más que quedaron en pie tendrán que ser demolidos. Hospitales, escuelas, colegios, universidades y edificios públicos han sufrido muy graves daños. A veces la ayuda se demora, porque la magnitud del desastre es enorme y nunca estamos lo suficientemente preparados, pues estos acontecimientos son impredecibles, pero la terrible realidad es que acontecen.
Estos son los momentos en que una nación debe clamar a Dios por misericordia y manifestar una firme convicción que permita superar todos los obstáculos para reerguirse, por grandes e imposibles que parezcan.
Cuando una nación se convence a así misma que tiene las capacidades para superar la tragedia, comienza la reconstrucción. Si es necesario, hay que comenzar de nuevo y hacer todo lo necesario para que mañana tengamos de nuevo todo lo que hemos perdido, pero mucho mejor. Es cuando la tragedia se convierte en una fuerza imparable que nos devuelve la vida, el bienestar y el progreso.
El Gobierno, bajo la dirección del recién posesionado presidente Abelardo de la Espriella, se ha puesto al frente de las soluciones desde el primer instante del terremoto. Colombia tiene un capitán que dirige las operaciones, con un equipo honesto y competente que apenas está siendo conformado, pues la tragedia golpeó en el primer día hábil de este gobierno, cuando aun ni se habían nombrado los nuevos funcionarios que reemplazarán la burocracia inútil y corrupta del gobierno anterior.
Las consecuencias de una entidad que fue saqueada
Qué diferencia inmensa con el gobierno que teníamos, cuando el innombrable expresidente llegó una semana después a atender la tragedia de las inundaciones en el Departamento de Córdoba, porque estaba entretenido con una (o uno) de sus amantes en Panamá. Y cuando llegó a Montería, no quiso recibir a los alcaldes de las ciudades que estaban inundadas hasta los techos de las casas. Durmieron en el piso, en los pasillos del recinto donde se celebraba la reunión del presidente con sus ministros, sin escuchar la voz de los damnificados y sin coordinar ayuda alguna con sus alcaldes.
¡Qué diferencia abismal con lo que vemos ahora!
Otro episodio que pasará a la historia por su ignominia, es la decisión del director de la Unidad de Gestión de Riesgo, la misma que fue saqueada sin misericordia por el petrismo, quien emitió un comunicado diciendo a las naciones que ofrecían ayuda humanitaria, que Colombia no la necesitaba. Por esa estupidez infame los equipos de rescate ofrecidos por México, EEUU, Israel y otras naciones, tardaron varios días en llegar, cuando su presencia se requería lo antes posible.
Acto seguido, ese sujeto fue destituido y reemplazado por un funcionario competente, que en forma inmediata ratificó que esa ayuda era bienvenida y que debía llegar con urgencia. Pero se perdieron muchas horas que eran fundamentales para encontrar personas con vida en medio de las ruinas, pues los equipos de Colombia son insuficientes para atender emergencias en 200 poblaciones al mismo tiempo.
Eso es lo que acontece cuando los funcionarios públicos, especialmente los encargados de atender los desastres naturales, son politiqueros corrupto e ideologizados, como lo fueron todos los que manejaron esta importante entidad gubernamental durante los últimos cuatro años.
En el momento de la emergencia, no había recursos porque se los habían robado, y mucho menos funcionarios expertos en atender desastres, porque la experticia de esa plaga humana era firmar contratos para robarse el dinero público.
¡Qué vergüenza de país el que nos dejan Petro y su pandilla criminal! ¡Además, entregó el sistema de salud colapsado, que es incapaz de atender a los usuarios en tiempos normales, y mucho menos lo podrá hacer en medio de la actual catástrofe!
Confianza, confianza, confianza
Es el momento de la confianza en la Providencia. Esa confianza es la voz de Cristo, esa voz misteriosa de la gracia que resuena en el silencio de los corazones, que murmura palabras de dulzura, de paz y de fortaleza en lo más profundo de las conciencias. Ese es el consejo que el Divino Maestro daba frecuentemente a las almas atribuladas durante su vida mortal: Confianza, confianza.
Que Nuestra Señora de Chiquinquirá, Patrona de Colombia, tenga misericordia de todas las personas y familias que han padecido los rigores del terremoto con la muerte de sus seres queridos, o que han perdido sus bienes. Y también, que les dé fortaleza para rehacer la vida y continuar luchando, a pesar de las adversidades. Es lo que Tradición y Acción le desea a todas y a cada una de las víctimas de esta tragedia.
Fuente: lalinternaazul
Comparte
¿Por qué algunos sacerdotes tradicionalistas se oponen a la TFP? Dom Antônio de Castro Mayer y la obediencia
- Plinio Corrêa de Oliveira
Paso ahora a otra pregunta: ¿por qué existe división entre los padres tradicionalistas? Algunos están a favor de la TFP y otros en contra. Me gustaría saberlo.
Agradezco las preguntas incómodas. Esta es una pregunta incómoda.
¿Pero qué quieren? Viví tanto tiempo entre embarazos y dificultades que se convirtió en una costumbre… Tengo la impresión de que el día que tuviera una vida sin embarazos ni luchas, le preguntaría a Nossa Senhora por qué estoy en la tierra. ¡Por una vez, mejor irse! ¿Hacer qué?
Agradezco que la pregunta sea embarazosa y responda. Incluso es agradable desatar un nudo. Digo lo siguiente: Yo tampoco lo sé… Como la objeción es suya hacia nosotros y no nuestra hacia ellos, no estoy autorizado a decirlo. Pregúntales.
A distancia, la gente se entera de la existencia del TFP, pero al mismo tiempo, se hacen una idea equivocada del presidente de su Consejo Nacional.
No creo que nadie se imagine que una fiesta de TFP sea como esta, por ejemplo. O que mi contacto con los corresponsales de TFP sea así. Tan cordial que converso con toda la sala, con las galerías, con las tribunas. Es una conversación íntima con dos mil personas, llevada a cabo así con espontaneidad, sin preocupaciones. Tan despreocupada que ayer no pregunté cuántas había en la sala. Dije que había mil y me dijeron que eran más o menos dos mil. Y lo corrijo con alegría. Dos mil, se acabó, sigamos hablando. Es así, una conversación como de padre e hijo, hablemos… [aplausos]
Los Lores deben estar pensando en la salida de los autobuses, todos ustedes.
(¡Nooooo…!!!)
Por ejemplo, está ahí. Digo algo y el público responde «nãããoo». Allá afuera no te lo puedes imaginar. Creo que se imaginan que estoy sentado en un trono, golpeándome la cabeza, señores aterrorizados y admirados… (risas) ¡Risas, nunca en mi presencia! Los fulminaría, no sé con qué poderes desconocidos, los fulminaría.
¿Qué es lo que podría saberlo?
Yo, más de una vez, envié a ofrecerles… Y hay un personaje, cuyo nombre declino con todo respeto, quiero decir con el respeto que el católico le debe al sacerdote, Su Excelencia el Reverendísimo Sr. Dom Antônio de Castro Mayer, a quien he ofrecido más de una vez un contacto personal, una conversación.
Solo pedí una cosa: una conversación metódica, en la que se pudieran desarrollar los argumentos a favor y en contra con todo el rigor de una exposición científica. Y también pedí, eso fue lo que pedí, que se grabara por partes. Pero nada.
A pesar de mi evidente dificultad para moverme, que me aqueja desde aquel accidente automovilístico [febrero de 1975], iría a Campos con gusto, a la hora y fecha acordadas, y charlaría con ellos. Y no me avergonzaría, contrariamente a lo que muchos suponen, si me señalaran un error y me convencieran de que, según la doctrina católica, este error es contrario a ella, volvería a la verdad.
El archivo de TFP está repleto de actas de mis libros y artículos, que presenté a Su Excelencia antes de su publicación y que incluyen sus correcciones. Los señores pueden consultar el libro y comprobar que todas las correcciones han sido realizadas. Siempre le estuve muy agradecido. Y jamás me han visto quejarme de ninguna corrección.
Pero aun así, cuando se trataba de cosas que no eran doctrinales, que eran meramente oportunistas, etc., pedía modificaciones, las discutía conmigo extensamente, es cierto, pero su opinión prevalecía.
Recuerdo una declaración que hicimos, desde el TFP, en respuesta a un edicto, también fue una declaración de la reunión del CNBB en São Paulo, en nuestra contra, sobre el divorcio o la Reforma Agraria, no la recuerdo bien. Publiqué una respuesta de página completa al «Estado de São Paulo». Y le envié el texto a Dom Mayer, señor Dom Mayer.
Lo leyó y, cuando concertamos la reunión en la sede de TFP, se alojaba arriba. Bajó a hablar conmigo y me dijo muy amablemente que tenía que hacer no menos de cuarenta correcciones. Le dije: «No, veamos». Todas las correcciones eran expresiones que quería suavizar, redondear, para que la declaración sonara más amable. Me encargué de casi todo. Y en lo que no participé, no participé porque él estaba de acuerdo conmigo. No era una cuestión de doctrina.
Pero al verdadero católico le gusta obedecer, le gusta admirar, le gusta sentirse pequeño ante lo grande, sentirse, por lo tanto, pequeño ante la sabiduría eclesiástica, admirar el estado eclesiástico, admirar la condición sacerdotal, admirar la estructura jerárquica dada a la Iglesia por Nuestro Señor Jesucristo, ¡pero esta es la esencia de nuestro espíritu! De nuestro espíritu católico, es el espíritu que recibimos de la Iglesia.
Lo haría con naturalidad, con una inmensa satisfacción, estaría agradecido: me corrigieron, gracias a Dios, seguiré orando por el señor para agradecerle el bien que me hizo, ¡me abrió los ojos! Porque Su Excelencia es obispo, porque este señor es sacerdote, por eso soy laico.
El primer libro que escribí en mi vida fue para defender al Brasil católico de los ataques del incipiente progresismo. Este progresismo, ya por aquel entonces, sostenía que los sacerdotes y obispos no tenían una verdadera función de gobierno sobre Acción Católica; solo una función consultiva. ¡Escribí el libro en contra de eso! Existe » En defensa de Acción Católica «. ¿Cómo podría yo, a mi edad, renunciar a un ideal tan noble? ¡Es una verdadera estafa!
Bueno, envié una oferta. No quisieron.
No piensen que con esto los estoy culpando. La vida humana está llena de giros inesperados e incógnitas. Sé lo que hay detrás de todo esto.
Quiero suponer que son cosas muy razonables. Admito que incluso una parte ya se publicó en nuestros libros. Les envié esos libros. Admito que algo, no sé qué es, está a punto de publicarse. Pero la verdad es que no sé por qué.
Si ustedes, caballeros, quieren saberlo, pregúntenles, pero no olviden decirme con qué respeto y cordialidad traté el asunto.
No deseo nada más que la unión. Y para que haya verdadera unión, debe haber verdadera obediencia. Lo que quiero es obediencia. Y por eso me gusta obedecer.
Nota: Para consultar diversos documentos relacionados con ese Prelado de Campos, haga clic aquí .
Fuente: pliniocorreadeoliveira.info
Trabajo intelectual y trascendencia
- Ibsen Noronha
Tanto en Portugal como en Brasil, cuando se habla de trascendencia, es imperativo mirar de cerca el pasado, es decir, nuestra historia común.
Y si apreciamos con rigor y honestidad esta cultura común, fruto de nuestra Historia, tendremos que reconocer el apetito de trascendencia estrechamente vinculado a la Civilización Occidental, cuya cultura se basa en la Filosofía griega, el Ius Romanum y la Revelación cristiana. Los movimientos filosóficos y políticos de pensamiento y acción que buscaron y buscan, en Occidente, oponerse y negar este fundamento cultural terminan afirmando su matriz indiscutible.
Para ampliar los horizontes de quienes dedican su vida a la ciencia jurídica y al culto a la justicia, parece esencial una comprensión más profunda de estos tres pilares. La observación histórica de la evolución del Ius Romanum nos permite, de manera privilegiada, vislumbrar influencias de la filosofía griega y de la religión cristiana.
La Universidad, creación medieval, se fundó sobre la noción de unidad corporativa de maestros y estudiantes. De la relación en la universitas a través del estudio y transmisión de conocimientos de las Artes, la Teología, la Medicina, el Derecho Romano y el Derecho Canónico, nació una cultura que aún irradia, malgré tout, en nuestros días. Fue una excelente expresión de la sociedad orgánica.
Bolonia fue el paradigma de los estudios jurídicos en Oriente Medio, atrayendo a estudiantes de todos los rincones europeos. Los boloñeses eran eruditos cives y disfrutaban de las ventajas que les brindaban la vida familiar y los estatutos comunales. Los extranjeros, llamados académicos forenses, buscaban organizar su vida académica a través de la asociación y la asistencia mutua, organizándose en naciones, es decir, en corporaciones que tenían un vínculo asociativo con su región o país de nacimiento. Y la presencia en estos gremios escolares de estudiantes tanto de origen aristocrático como popular da testimonio de la generación de una cultura que permea orgánicamente la sociedad: elementos del clero, de la nobleza y del pueblo se reunían en la vida universitaria y en las corporaciones vivían de la adquisición de conocimientos.
En el mundo universitario occidental, la influencia cultural filosófica, jurídica y religiosa en el desarrollo de la ciencia está muy presente. La idea de Universidad fue concebida en este campo civilizatorio, como se destacó durante la Edad Media, donde la filosofía aristotélica y la iurisprudentia romana pueden descubrirse naturalmente, por ejemplo, en la obra magna de la escolástica: la Summa Theologiæ[2]. Y Dante, poeta y jurista, en su Divina Comedia, transpuso en verso la Suma del Aquino. El poema florentino es una auténtica catedral, su arquitectura en terza rima es colosal. Pero recuerden, la obra maestra es un juicio universal, una expresión de verdadera Justicia.
Con el tiempo, el surgimiento de élites culturales multiplica su influencia, al igual que los círculos concéntricos producidos por una piedra arrojada a un lago. De ahí la importancia de una élite cultural para toda la sociedad, sin importar en qué rama de la cultura esté involucrado este grupo.
La historia enseña que la peor forma de decadencia de los pueblos consiste en la desintegración de la cultura. Esta desintegración es uno de los problemas más graves y más difíciles de resolver. Esta desintegración ocurre cuando polos opuestos de la cultura emergen y se separan radicalmente, volviéndose distintos e irreconciliables. Generalmente es el deterioro de los niveles más altos de la vida cultural el responsable de la ruptura y la consiguiente deliquescencia: Corruptio optimi pessima[3].
***
Un tema fundamental es el trabajo intelectual y su trascendentalidad, especialmente en la vida universitaria, donde las ideas germinan y desde donde se difunden por toda la sociedad humana, influyendo en la forma en que trabajamos y descansamos, así como en la cosmovisión que da forma a las mentalidades.
La mejora es quizás el punto común de un análisis multifacético y polémico del problema del trabajo. Las diversas corrientes filosóficas pueden estar en desacuerdo sobre numerosos aspectos de las reflexiones en torno al tema, pero negar la búsqueda de mejoras parece ser prerrogativa de cualquier cultura nihilista – y sólo hasta cierto punto. Los fenómenos de carácter religioso, jurídico, económico, político, social y artístico sólo pueden considerarse como fuertemente expresivos y una manifestación legítima de una cultura, en la medida en que reflejan una tendencia, una actitud o una definición del espíritu humano. Y el espíritu humano tiende naturalmente hacia la búsqueda de la perfección. La mejora requiere un trabajo inmenso.
La búsqueda de la perfección de quienes se dedican en particular a la ciencia jurídica es también filosófica. Forman una especie de corporación que tiene como objetivo conocer la virtud de la Justicia y todas sus manifestaciones para favorecer la armonía en la vida en sociedad. En el apogeo de la civilización cristiana se hablaba de la imposibilidad de alcanzar una Justicia perfecta. Pero esta terrible constatación no impidió la coherencia en la lucha por acercarse a la Justicia por excelencia. El acercamiento fue fruto de una cultura que reconocía que la creencia produce un comportamiento, un modus vivendi, una gran visión del mundo.
***
El trabajo es una acción creativa y consciente que tiene como objetivo un fin. En la vida social, el trabajo realiza innumerables propósitos que, basados en la virtud, conducen al Bien Común, al Salus Publica. Los hombres desarrollan sus habilidades, características y talentos a través de su trabajo, antes llamado, muy apropiadamente, su oficio. Los gremios artesanales representaron muy adecuadamente el trabajo de sus miembros y lograron, con mucho rigor, la ejecución de obras maestras que expresaban con gran felicidad la quintaesencia del alma de sus miembros. Una Historia de las Obras Maestras sería una excelente contribución a la percepción de los aspectos más refinados de la producción humana. De hecho, históricamente,El término chef-d’oeuvre aparece en el siglo XIII y sería una obra capitale et difficile qu’un compagnon devait faire pour recevoir la maîtrise de sa corporation. Este es el resultado de la tradición de buscar un trabajo que combine cualidades técnicas y humanas como la perseverancia, el gusto por la mejora, la disciplina y una actitud de alma marcada por la admiración. Para realizar un trabajo, el aprendiz utilizó sus múltiples facultades: inteligencia, voluntad y sensibilidad. Desde la concepción hasta la ejecución estuvo acompañado por sus pares y maestros. Implicaba, seamos absolutamente francos, la aceptación del sufrimiento que es connatural a los grandes actos de la vida. La dignidad del trabajo se comprende mejor, sin sobrevaloración que conduzca a una visión sinárquica, explicando la necesidad del sacrificio por la verdadera realización de nuestras capacidades, en definitiva,el cumplimiento de nuestras vocaciones. El sacrificio, marcado por la resignación cristiana, es visto con auténtica alegría y se convierte en ocasión de mejora. Más allá de tener que ganarnos el pan con el sudor de nuestra frente está la realización de la existencia en la dignidad especial que ofrece una visión trascendente de la vida.
Esta visión tiende a mantenerse muy alejada de los laborismos de todo tipo, siempre materialistas e inmanentistas, preocupados básicamente ya sea por la difusión del igualitarismo con un trasfondo radicalmente ideológico o por la idolatría de la productividad.
En la sociedad sinárquica, el hombre se reduce a un mero productor de bienes útiles. Produciendo muchas veces lo trivial que satisface el deseo de consumo de una parte considerable del pueblo. Esta sinarquía no tiene como objetivo la producción de ningún bien, sino de aquellos útiles para el desarrollo material. El hombre, repito, se convierte en un mero productor de bienes útiles. Surge así una especie de moral: la moral sinárquica.
Las principales características de dicha moralidad son: el igualitarismo, la despersonalización, el materialismo y, finalmente, el inmanentismo. No será necesario desarrollar cada una de las particularidades, pues la intención cristalina es simplemente afirmar una especie de idolatría de la producción en la mentalidad moderna. Esta idolatría no reconoce una jerarquía social, sino sólo una escala de valores productivos que son, obviamente, materiales y no trascienden el ramerrão cotidiano. Mutatis mutandis esta evaluación de los individuos sirve para los países donde sólo interesa la producción, scilicet, su producto interno bruto.
En el mundo jurídico, esta mentalidad igualitaria y sinárquica se revela en una depreciación irremediable de la actividad contemplativa. Me recuerda leer con asombro, cuando todavía era estudiante, en el año 1988, una disposición constitucional. Hola él: Arte. 7, XXXII – prohibición de distinción entre trabajo manual, técnico e intelectual o entre los respectivos profesionales.
El celo igualitario, pensé, permite redactar normas como ésta en la Constitución Federal brasileña de 1988. Se prohíbe la distinción de aquello que es por naturaleza distinto. A continuación, es necesario comentar el texto y seguir innumerables inferencias discrepantes del texto, considerando sólo el espíritu del tiempo, metafísicamente igualitario o místicamente igualitario.
Muito afeito à literatura enquanto estudiante não podia deixar de cogitar o alexandrino adaptado por Destouches de um verso latino de Horácio: Chassez le naturel il revient au galop… As distinções sobre as espécies de trabalho, então, se multiplicavam com a mera observação da realidade, da natureza das coisas.
La dignidad del trabajo está ligada al honestamente, es decir, a la bondad intrínseca de operar sobre la realidad y contribuir al bien común[4]. Evidentemente, nos enfrentamos a una cuestión eminentemente jerárquica debido a la gradación natural de las actividades que contribuirán al bien común. Siempre vinculadas, las acciones, a la legitimidad. Los más diversos aportes del trabajo humano a la vida común se manifiestan en la cadencia de los días, desde el pan de cada día preparado por el artesano de la masa, el panadero, hasta los grandes pensamientos del miembro de la corporación universitaria. Todo debe vislumbrarse con el sentido jerárquico de la existencia que, además de elegir el bien y evitar el mal, debe tener la mirada centrada en la gradación de todas las actividades de la vida.
De todas las operaciones humanas la más noble es la oración: la elevatio anima ad Deum. La facultad del alma trasciende meras realidades concretas y se lanza al Infinito. La Historia de las oraciones, oraciones y súplicas se encuentra en un mundo etéreo, misterioso y desconocido que, sin embargo, ha dejado a lo largo de los siglos una extraordinaria contribución a las letras, la música, la escultura y la pintura. Al escuchar el Stabat Mater o la magnífica secuencia del Dies Irae, resulta imposible negar la grandeza del espíritu humano bajo la afluencia de lo trascendente. Los escépticos y materialistas sienten la inestabilidad de sus opiniones y quienes tienen Fe fortalecen sus convicciones. Enfatizar la elevación anima como una causa eficaz…
Pero, más allá de eso, esta vida contemplativa, toda centrada en la oración, es fuente de obras colosales. Me recuerda un dicho de Don Chautard en una conversación con Clemenceau, el célebre político anticlerical francés. Consciente del arduo trabajo del abad, involucrado en mil actividades, el político le preguntó cómo logró realizar tantas actividades en un día de sólo 24 horas. Obtuvo la siguiente respuesta: El secreto está en agregar algunas oraciones más allá del rosario cuando estoy abrumado por tareas prácticas. La respuesta paradójica parece ser sólo una broma, pero contiene una verdad profunda: la vida interior es fuente de grandes obras.
En un nivel inferior tenemos un trabajo intelectual, marcado por la reflexión y el estudio y merecedor de todos los elogios. Trabajo diario y arduo que exige de las facultades mentales un esfuerzo diferente de concentración, fruto de un hábito. Requiere un esfuerzo metódico y una cierta penetración que indican una verdadera vocación. El desarrollo del intelecto requiere un espíritu recto que busque continuamente la elevación y busque incansablemente la verdad. Estas cualidades son elocuentes. La dignidad de la actividad intelectual merece por tanto el reconocimiento de que existe una gran nobleza en la búsqueda del bien común, fruto de las operaciones espinosas del intelecto.
La vida universitaria desarrolla una forma especial de trabajo que, por supuesto, tendrá como finalidad el bien común. El profesor universitario reflexiona mucho y debe ofrecer los resultados de sus reflexiones a sus alumnos, tanto a través de la clase, como a través de sus escritos. Pero, sobre todo, el profesor tiene el grave deber de despertar el pensamiento de sus alumnos. Sería una constante «sursum corda» en la vida de Escola. Los estudiantes deben adquirir el hábito de observar la realidad con elevación, guiados por la dedicada y delicada función recta del Maestro. Uno levanta el ánimo, uno infunde coraje para avanzar por el camino de las grandes consideraciones sobre todos los temas. Son verdaderos ejercicios de trascendencia. A menudo pasando de los temas comunes a las grandes paradas de las especulaciones, especulaciones sobre las cosas divinas y humanas.
Como ejemplo de la necesidad de sublimación del pensamiento llevada a cabo por juristas romanos, verdaderos creadores y maestros de la ciencia jurídica, remitámonos al concepto de Iurisprudentia. El Digesto, en sus umbrales, nos presenta la definición clásica de Ulpiano (D. 1,1,4): iurisprudentia est divinarum atque humanarum rerum notitia, iusti atque iniusti scientia. Para los romanos un cierto conocimiento teológico y filosófico era esencial para el conocimiento de los justos y los injustos. ¿Se puede subir más alto? Teología, Filosofía, Derecho y Justicia… vasta especulación, inmensa y seria reflexión, grandes horizontes, donde el cielo y la tierra se tocan. Una definición completa de sabiduría que habrá requerido el mayor esfuerzo intelectual de toda una generación, trabajo por excelencia.
La crisis contemporánea no excluye la vida universitaria, a menudo contaminada y prisionera por el ideologismo y un culto desenfrenado a la tecnología. Pero tal obviedad no elimina en lo más mínimo la necesidad de que exista una corporación libre para dedicarse al trabajo intelectual. Y esta obra será relevante en la medida en que se aparta de la moral sinárquica y busca su teleología en la trascendentalidad.
Los cultos de la ciencia, plenamente dedicados a los estudios, la investigación y la docencia, están preparando discípulos que servirán en las más diversas actividades de la vida social. Muchos ingresarán al servicio del Estado. ¿No será fundamental para estos empleados formarse en un nivel de espíritu superior? ¿No serán útiles los grandes horizontes para quienes tienen la grave responsabilidad de buscar el Bien común? Está claro que quienes dedican su vida a grandes reflexiones pueden infundir elevación. La más noble y hoy tan degradada dedicación universitaria es una condición sine qua non para el desarrollo moral y material de los pueblos.
Cuando se fundó la Pontificia Universidad Católica en São Paulo en la década de 1940, un joven líder católico escribió un artículo que parece expresar magistralmente la importancia vital de la Universidad:
Todos los hombres están gobernados: pocos saben exactamente quién los gobierna. Para los analfabetos, el gobierno está enteramente encarnado en los agentes más subordinados del Poder, el Juez de Paz, el subdelegado, el inspector de tráfico o el alguacil. Son símbolos vivos del Estado, sobre o detrás de los cuales se confunden las figuras demiúrgicas de los altos gobernantes en un halo impreciso y casi irreal. El hombre de educación primaria lleva este halo sin deslumbrarse y discierne mejor los personajes de la categoría, en quienes se encarna la idea de Estado y Gobierno. Sólo un sujeto con horizontes ligeramente más amplios llega a darse cuenta de que, detrás de los gobernantes, hay ley, Ley, orden natural, fuerzas invisibles e imponderables, que, sin embargo, tocan la parte más alta del verdadero poder.
Pero es necesario decir que son pocos los que trascienden esta esfera común, para discernir la influencia de las diversas fuerzas sociales en el gobierno de los hombres. Se sabe, por ejemplo, de forma imprecisa, que el dinero es el nervio de muchos acontecimientos. Sin embargo, pocos serían aquellos que pudieran señalarle concretamente los trucos y maniobras. A medida que uno asciende en la escala cultural, las nociones sobre el gobierno se vuelven –obviamente– menos personales, más genéricas, ricas y precisas. Pero habrá muy pocos que puedan comprender la verdad fundamental. Para descubrirlo, la inteligencia y la cultura no son suficientes. Se necesita algo incomparablemente más precioso: el sentido común, y lo que el sentido común enseña es que los hombres están gobernados por fuerzas más activas y sutiles que la espada o incluso el oro. Digan lo que digan, el mundo siempre ha estado y siempre estará gobernado por ideas.
No me refiero, por supuesto, sólo a la influencia del pensamiento en las esferas de la alta intelectualidad. Los observadores superficiales se equivocan al creer que el mundo actual ha escapado al dominio de los pensadores profundos, porque sus encargos a veces están cubiertos de polvo, ignorados y oscuros, en los estantes de ciertas bibliotecas. La gloria del intelectual es que domina incluso cuando no parece dominar. Obedecen a quien nunca lo ha leído, y quizá ni siquiera han oído su nombre. En opinión de aquel barrendero o en la concepción de la vida de aquella modesta lavandera, pueden existir, oscuras, ignoradas, influencias de Santo Tomás de Aquino o de Hegel, no menos activas e importantes.
Las ideas pasan de las alturas de la vida intelectual a las masas de la sociedad, no sólo a través de clases o libros, sino a través de una ósmosis multiforme y oscura, en la que reside su mayor capacidad de expansión. Filtran de la Filosofía, del Derecho o de la Teología a las demás ciencias, invaden muy suavemente el terreno de las artes, proporcionan a la gran feria de las ideas, que es la prensa, la materia prima para el comercio cotidiano, se propagan a través de resúmenes, repeticiones y plagio, y, así repetidos de mil maneras, las ciudades y los campos fluyen, las montañas y los mares se transponen, acechan en el momento más oportuno para tomar por asalto las mentalidades, y acaban dirigiendo el camino del sentir y de la actuación, de la vida y de la muerte, del trabajo y del descanso de miles de seres, con una precisión y seguridad que el más tiránico decreto policial jamás alcanzaría.
Paul Bourget escribió que toda vida, incluso la más borrada y trivial, es una metafísica en acción. No es sorprendente, entonces, que el verdadero gobierno del mundo pertenezca a los apóstoles de la metafísica y el misticismo, o a los creadores de la mística y la metafísica. Digan lo que digan, el mundo será gobernado por uno u otro. No es sorprendente, entonces, que veamos la sede del verdadero gobierno del mundo, no en las ruidosas e inútiles asambleas legislativas o diplomáticas tan ocupadas por la prensa, sino en las Universidades donde se elabora silenciosamente el futuro de las almas y de las naciones[5].
Es importante resaltar esta influencia incomparable de las ideas en el comportamiento humano. De hecho, la nobleza o vileza del trabajo intelectual siempre estará vinculada a la expansión de la vida virtuosa o viciosa. Trabajo constante, casi ininterrumpido, que excede con creces las horas de trabajo establecidas, el trabajo intelectual posee una extraordinaria fuerza de expansión.
La trascendencia implícita en el trabajo intelectual residirá siempre en la búsqueda constante de la Verdad. Es cierto que es la causa final del esfuerzo realizado en el ramerrão de la realidad plausible, lleno de nimiedades, pero que siempre es capaz de promover el ascetismo. En el sacrificio diario visto como un elemento importante, ineludible, de la vida centrada en el estudio, hay innumerables consuelos. Quienes están llamados a la vida contemplativa se dan cuenta de que el tiempo es un gran maestro y conduce las cosas hacia lo inevitable. Así pues, no hay lugar para las ansiedades ni para la excitación, sino más bien para una suave resignación y el deseo de servir a la causa más noble de la Verdad.
Los médicos, investigadores e incluso estudiantes desempeñan una tarea crucial como estudiantes universitarios. Esta corporación, cuyo concepto está ligado a una cosmovisión aristocrática, ha sido mutilada y vilipendiada por la demagogia predominante que pretende transformar todo en una función de obsesión igualitaria. Sin embargo, un residuum revertetum, que es la esperanza de un resurgimiento del trabajo intelectual dedicado que, tarde o temprano, pueda cooperar en la renovación de la faz de la tierra, resiste heroicamente en las Academias, en el bastión del trabajo desinteresado.
La alegría natural que invade el alma de quien se dedica a estudiar al final de un duro viaje, en el que recorrió en silencio diversos temas, a veces llenos de aridez, y percibió algo de realidad, o, en una intuición, toda la realidad, es fruto de una gracia muy especial que el Aquinate, en su epístola, De modo studendi, tradujo en la expresión: Amor para frecuentar tu celda, si quieres que te lleven a la bodega de la sabiduría[6].
El fin último de la vida humana es la trascendencia. A través del trabajo cotidiano, en constante ascetismo, en diferentes formas de trabajo, se abre este camino. El trabajo intelectual, especialmente en la vida universitaria, debe tender a difundir en la sociedad un apetito especial por contemplar la realidad, con el objetivo de trascender.
Por analogía podemos tomar la concepción del derecho natural de la filosofía perenne. Esta ley no se refiere a lo que existe in natura, sino a lo que está de acuerdo con la naturaleza humana. Mientras que los animales tienden hacia su propio fin y lo alcanzan a través del instinto, el hombre, que tiene igualmente instinto, a diferencia de los animales, está dotado de la razón que lo guiará hacia su fin último, un fin que no es inmanente a la naturaleza, sino que la trasciende.
Notas
1 – Licenciado en Derecho por la Universidad de Brasilia. Máster y Doctor en Ciencias Histórico-Legales por la Universidad de Coimbra. Actualmente es Director de la Cátedra de Historia del Derecho Luso-Brasileño de la Facultad de Derecho de la Universidad de Coimbra. ↑
2 – Santo Tomás de Aquino cita a juristas romanos más de 150 veces en su obra. Cfr. JEAN-MARIE AUBERT, El derecho romano y la obra de Santo Tomás, París, 1955. ↑
3 – La expresión parece haber sido acuñada por el Papa Gregorio Magno. ↑
4 – En el trabajo manual de quienes recogen la basura de las ciudades se puede observar la virtud de la humildad si aceptan con alegría las duras cargas específicas de la actividad. Este doloroso trabajo ordena la vida social, por lo tanto es parte e integra un orden mayor necesario, un orden superior establecido. Este trabajo realizado correctamente debe producir alegría en las almas de quienes lo realizan por la satisfacción de mantener limpia la ciudad. Si trabajaran según categorías marxistas serían verdaderos rebeldes, pero trabajando con alegría recitan una verdadera oda a la armonía social. En otra clave podemos pensar en el trabajo de los gondoleros de Venecia. Su maestría al dirigir el elegante barco de la República de Doges hace que sus maniobras estén llenas de arte.Cuando deben desviarse unos de otros en una hermosa ruta, los gondoleros emiten un grito cantado, generalmente en dialecto veneciano, con una respuesta similar de otro gondolero – evidentemente mucho más agradable que el ruidoso klaxon de nuestras ciudades… Sincronizadas, realizan los movimientos necesarios para evitar colisiones, y las pintorescas góndolas continúan deslizándose por los canales con la tranquilidad y suavidad de las cysnes surcando las aguas.con una respuesta similar de otro gondolero – evidentemente mucho más agradable que el ruidoso klaxon de nuestras ciudades… En modo sincronizado realizan los movimientos necesarios para evitar colisiones y las muy pintorescas góndolas continúan su deslizamiento por los canales con la tranquilidad y suavidad de las cysnes surcando las aguas.con una respuesta similar de otro gondolero – evidentemente mucho más agradable que el ruidoso klaxon de nuestras ciudades… En modo sincronizado realizan los movimientos necesarios para evitar colisiones y las muy pintorescas góndolas continúan su deslizamiento por los canales con la tranquilidad y suavidad de las cysnes surcando las aguas.
En definitiva, todas las artesanías tienen su propio pulchrum, su propia belleza. Cada trabajador puede presumir de una belleza en la forma en que realiza su propio trabajo, reconociendo y afirmando que cumple en sus arduas y rigurosas circunstancias la voluntad de contribuir al orden establecido por el Creador. ↑
5 – Legionario, No. 734, de 1 de septiembre de 1946. El nombre de este joven columnista era Plinio Corrêa de Oliveira y hoy la Facultad de Derecho de Coimbra ofrece un premio que lleva su nombre al mejor estudiante de la carrera de Historia del Derecho Luso-Brasileño. El texto fue escrito sobre la fundación de la Universidad Católica de São Paulo, que fue inaugurada por el Cardenal Patriarca de Lisboa, Dom Manuel Gonçalves Cerejeira. El artículo tiene la siguiente sección: Y fue extraordinariamente feliz que, para inaugurar la nuestra, el Patriarca de la noble y antigua Lusitania tuviera que venir aquí. La presencia de este príncipe de la Iglesia entre nosotros no sólo nos recuerda a un país lejano, aquel que nos guarda un recuerdo afectuoso. Portugal ha implantado la Fe entre nosotros, y los gérmenes ya profundamente empapados por las aguas lustrales del Bautismo, de la cultura portuguesa, expresión de nuestra alma,resonancia de nuestra naturaleza, simbolización de nuestro espíritu. Ya ha tenido lugar más de un siglo de separación política en la historia de los dos países de habla portuguesa. Durante este tiempo, factores de todo tipo buscaron descristianizar y desnacionalizar Brasil: seguimos siendo cristianos y brasileños. La presencia del Cardenal Cerejeira es un estímulo al que vivimos en todas las fuerzas y tendencias que recibimos de la colonización y catequesis portuguesa. No podría existir un símbolo mejor que la presencia de Purpurado para marcar la dirección de la Universidad Católica de São Paulo, sobre la que pesa la gloriosa carga de una misión tan noble de cultura superior. ↑Factores de todo tipo buscaron descristianizar y desnacionalizar Brasil: seguimos siendo cristianos y brasileños. La presencia del Cardenal Cerejeira es un estímulo al que vivimos en todas las fuerzas y tendencias que recibimos de la colonización y catequesis portuguesa. No podría existir un símbolo mejor que la presencia de Purpurado para marcar la dirección de la Universidad Católica de São Paulo, sobre la que pesa la gloriosa carga de una misión tan noble de cultura superior. ↑Factores de todo tipo buscaron descristianizar y desnacionalizar Brasil: seguimos siendo cristianos y brasileños. La presencia del Cardenal Cerejeira es un estímulo al que vivimos en todas las fuerzas y tendencias que recibimos de la colonización y catequesis portuguesa. No podría existir un símbolo mejor que la presencia de Purpurado para marcar la dirección de la Universidad Católica de São Paulo, sobre la que pesa la gloriosa carga de una misión tan noble de cultura superior. ↑sobre el cual pesa la gloriosa carga de una misión tan noble de la cultura superior. ↑sobre el cual pesa la gloriosa carga de una misión tan noble de la cultura superior. ↑
6 – Orationi vacari non desinas; celam frecuenter diligas si vis in cellam vinariam introduci. ↑
Fuente: atrevimentos.pt
Aviso de Fallecimiento del Dr. Eduardo de Barros Brotero
El Dr. Eduardo de Barros Brotero , director del Instituto Plinio Corrêa de Oliveira y cofundador de la Sociedad Brasileña para la Defensa de la Tradición, la Familia y la Propiedad (TFP), falleció hoy en São Paulo a los 95 años.
Los detalles sobre el velatorio y el entierro se anunciarán en cuanto se concreten.
Sepelio: Miércoles 26 de agosto, a las 11:00 AM, en el cementerio de Consolação, precedido por oraciones en la capilla del cementerio.
Fuente: ipco.org
Trump y la crisis del orden: aliados recelosos, adversarios audaces y un mundo cada vez más multipolar.
- Acción juvenil
Existe un error particularmente peligroso para quienes valoran el orden: confundir el orden con una simple demostración de fuerza.
La fuerza es necesaria. Un Estado que no protege sus fronteras, no persigue a los delincuentes ni hace cumplir la ley incumple una parte esencial de su misión. Sin embargo, la fuerza solo genera un orden duradero cuando se subordina a la ley, la prudencia y objetivos políticos claros. De lo contrario, puede destruir mucho sin necesariamente construir nada.
Es precisamente este dilema el que empieza a aflorar en la nueva ofensiva de Donald Trump contra el crimen organizado en América Latina.
El problema al que nos enfrentamos es real y de gran magnitud. Los cárteles y facciones transnacionales trafican drogas, armas y dinero a través de continentes, corrompen a funcionarios públicos, controlan territorios y desafían abiertamente la autoridad del Estado. El PCC y el Comando Vermelho dejaron de ser, hace mucho tiempo, problemas exclusivamente brasileños.
La novedad reside en el método elegido por Washington.
En marzo, el gobierno estadounidense lanzó la Coalición Anticártel de las Américas, formada por 19 países y diseñada para coordinar la lucha contra las grandes organizaciones criminales en el continente.
Según un informe de Lourival Sant’Anna publicado por Estado de S. Paulo, Guatemala, Honduras, Jamaica, Colombia y Ecuador habían aceptado cierto grado de despliegue de personal militar estadounidense en sus territorios. Sin embargo, la situación no es del todo uniforme.
En una actualización publicada el 24 de agosto, Associated Press informó que el gobierno de Estados Unidos afirmó tener acuerdos para operaciones conjuntas con Colombia, Guatemala y Honduras, pero señaló que Guatemala negó haber llegado a tal entendimiento.
Colombia, tras la llegada al poder de Abelardo de la Espriella, se acercó a la iniciativa estadounidense. Ecuador ya venía realizando misiones conjuntas con Estados Unidos desde marzo.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, dejó claro que Washington pretende ir más allá de la mera cooperación policial.
Durante su visita a Panamá, afirmó que Estados Unidos busca lograr en tierra el mismo efecto que las operaciones ya realizadas contra embarcaciones sospechosas de transportar drogas en el Caribe y el Pacífico. Comparó explícitamente a las organizaciones de narcotráfico con el Estado Islámico y Al Qaeda.
La campaña naval comenzó en septiembre del año pasado. Un informe del diario Estadão del 16 de agosto mencionaba al menos 59 ataques y 196 muertos. Para el 24 de agosto, la Associated Press ya había contabilizado más de 60 ataques y más de 210 muertos.
PCC y Comando Vermelho entran en la lógica antiterrorista.
Para Brasil, este cambio ya no es abstracto.
El 28 de mayo, el Departamento de Estado de EE. UU. anunció la clasificación de Primeiro Comando da Capital (PCC) y Comando Vermelho (CV) como Terroristas Globales Especialmente Designados y comunicó su intención de clasificarlos también como Organizaciones Terroristas Extranjeras, clasificación que entró en vigor el 5 de junio.
Esta decisión amplía significativamente las herramientas financieras, policiales y diplomáticas que Estados Unidos puede emplear contra individuos y organizaciones vinculadas a estas facciones.
El gobierno estadounidense justifica la medida citando la violencia de ambos grupos, el alcance internacional de sus redes y su participación en el narcotráfico. Nadie con un conocimiento profundo puede negar la gravedad de estas organizaciones.
La cuestión es diferente: reconocer la existencia de un enemigo peligroso no resuelve automáticamente el debate sobre qué medios son legítimos, eficaces y prudentes para combatirlo.
Según un informe de Reuters, la clasificación se produjo tras negociaciones que incluyeron una visita del senador Flávio Bolsonaro a Washington. El senador defendió públicamente la clasificación de las facciones criminales brasileñas como organizaciones terroristas y expresó su apoyo a la ofensiva militar estadounidense contra el narcotráfico.
El artículo de Estadão también señala que la posible adhesión de Brasil a la coalición podría convertir el tema en un asunto relevante para la política exterior del próximo gobierno.
¿Bombardear a los narcotraficantes resuelve el problema del narcotráfico?
Aquí es donde surge una distinción crucial.
Una fuerza militar puede destruir una lancha rápida. Puede eliminar a un jefe de cártel. Puede bombardear un laboratorio. Puede clausurar una pista de aterrizaje clandestina.
Pero un cártel no es simplemente un grupo de hombres armados.
Cuenta con contadores, empresas fantasma, operadores financieros, empleados corruptos, redes logísticas, contactos en puertos, abogados, informantes y relaciones con proveedores y compradores en diversos países. Si su estructura económica e institucional permanece intacta, la muerte de un jefe podría simplemente abrir el camino a otro.
Andrés Oppenheimer llamó la atención sobre este problema al analizar la ofensiva estadounidense. En su análisis, las operaciones militares pueden producir importantes resultados tácticos sin eliminar las condiciones que permiten a los cárteles reconstruir sus redes.
Para combatir organizaciones de este tamaño también se requiere inteligencia financiera, fuerzas policiales especializadas, control fronterizo, cooperación entre las Fiscalías, fortalecimiento del Poder Judicial, lucha contra la corrupción e investigación del blanqueo de capitales.
Este argumento no implica defender la debilidad ante el crimen, sino preguntarse qué tipo de fuerza realmente debilita al delincuente.
La lucha contra los cárteles forma parte de algo más grande.
Sin embargo, sería un error analizar la ofensiva antidrogas de forma aislada.
Esto se enmarca dentro de una transformación más amplia de la política estadounidense hacia el hemisferio occidental.
Juan Pablo Segura, quien asumió el cargo de Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental el 14 de agosto, enumeró tres prioridades principales durante su audiencia de confirmación: combatir los cárteles y los narcotraficantes, contener la influencia china e impulsar un cambio político en Venezuela.
La seguridad portuaria también se convirtió en un elemento central de esta estrategia.
La preocupación por China no es imaginaria. El control de puertos, telecomunicaciones, redes digitales y otras infraestructuras críticas por parte de una potencia extranjera puede crear dependencias estratégicas reales.
La fuerza que intimida también puede erosionar la confianza.
Este problema no se limita a América Latina.
En las últimas semanas, la política exterior estadounidense ha ofrecido sucesivos ejemplos de decisiones abruptas, amenazas, retiradas y nuevas amenazas.
En el conflicto con Irán, Trump afirmó repetidamente que un acuerdo estaba cerca. Sin embargo, la guerra se prolongó y la disputa por el estrecho de Ormuz se convirtió en un problema fundamental para Washington.
El presidente llegó incluso a anunciar públicamente el control estadounidense sobre el estrecho y publicó un montaje que presentaba la región como nuevo territorio de Estados Unidos. Mientras tanto, el tráfico marítimo se mantuvo muy por debajo de los niveles previos al conflicto, y los países del Golfo intentaron establecer sus propios acuerdos de seguridad.
En Asia, Trump ordenó una reducción de los ejercicios militares conjuntos con Corea del Sur, al tiempo que buscaba reanudar el diálogo con Kim Jong-un. Pocos días después, anunció su intención de reunirse nuevamente con el líder norcoreano.
En el comercio exterior también se ha evidenciado el método de las amenazas sucesivas. El 20 de agosto, Trump anunció la suspensión de un arancel del 50% contra Canadá tras afirmar que ambos gobiernos habían llegado a un acuerdo. Posteriormente, las negociaciones volvieron a deteriorarse y la disputa comercial se reanudó.
Nada de esto significa que toda amenaza sea infundada. Al contrario: Estados Unidos cuenta con el poder económico y militar suficiente para garantizar que cualquier amenaza presidencial se tome en serio.
Precisamente por eso la previsibilidad es tan valiosa.
Fareed Zakaria llamó la atención sobre este aspecto al argumentar que la credibilidad acumulada por Estados Unidos a lo largo de décadas era una forma de poder tan concreta como los barcos, las bases o los aviones.
Un aliado que cree en una garantía estadounidense puede organizar su defensa basándose en ella. Un adversario que cree en una advertencia estadounidense puede retirarse antes del enfrentamiento.
Cuando nadie sabe si una promesa seguirá vigente o si una amenaza se abandonará pocos días después, los países comienzan a construir alternativas.
No necesariamente porque se hayan convertido en enemigos de Estados Unidos, sino porque no desean depender de una decisión impredecible.
El costo también aparece dentro de los Estados Unidos.
La política exterior está empezando a tener repercusiones internas.
Una encuesta de Reuters/Ipsos publicada el 17 de agosto mostró que el índice de aprobación de Trump se situaba en el 33%, frente a un 64% de desaprobación. Esta cifra se encuentra dentro del margen de error de encuestas anteriores, pero representa el nivel más bajo registrado durante su mandato actual.
En la misma encuesta, el 80% de los encuestados afirmó creer que la guerra con Irán durará mucho tiempo.
La inflación y los precios del combustible también influyen considerablemente en la opinión pública estadounidense. Esto cobra especial relevancia en vísperas de las elecciones de mitad de mandato, en las que se renovará la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Por lo tanto, la política de la fuerza no surge de la nada. Tiene costos militares, económicos, diplomáticos y electorales.
La fuerza por sí sola no basta para mantener el orden.
La ofensiva de Trump surge de problemas reales. El narcotráfico socava la autoridad estatal; las organizaciones criminales transnacionales desafían las fronteras; la penetración de potencias extranjeras en sectores estratégicos puede crear dependencias peligrosas; y numerosos países latinoamericanos demuestran dificultades para defender su propio orden interno.
Pero reconocer correctamente un desorden no significa haber encontrado el principio capaz de restablecer el orden.
La fuerza tiene su lugar. Toda sociedad necesita autoridad, y toda autoridad legítima debe poseer los medios para hacer cumplir la ley. Sin embargo, un orden sostenido únicamente por la superioridad material conlleva una fragilidad inherente: solo se mantiene estable mientras quien lo impone conserve la fuerza suficiente para intimidar a los demás.
Es precisamente ahí donde la cuestión de la credibilidad estadounidense adquiere mucha mayor importancia.
Cuando nadie sabe si una promesa seguirá vigente o si una amenaza se abandonará pocos días después, los países comienzan a buscar alternativas. No necesariamente porque se hayan convertido en enemigos de Estados Unidos, sino porque no desean depender de una decisión impredecible.
Así, aquello que aparentemente demuestra poder puede, poco a poco, perder autoridad. Los aliados buscan garantías fuera de la alianza; los adversarios comienzan a calcular hasta dónde pueden llegar; y el equilibrio entre las naciones deja de basarse en la confianza duradera para depender, en cambio, de sucesivas demostraciones de fuerza.
El verdadero orden no consiste simplemente en la supremacía del más fuerte. Presupone jerarquía, pero también proporción; autoridad, pero también legitimidad; fuerza, pero subordinada a un principio superior de justicia.
Es precisamente este principio superior el que el mundo moderno ha intentado reemplazar desde que comenzó a distanciar la vida pública del orden cristiano.
Desde una perspectiva católica, la paz entre las naciones no puede reducirse a un mero equilibrio de armas, intereses económicos y amenazas mutuas. En última instancia, depende de individuos e instituciones que reconocen una ley moral superior a la voluntad de gobernantes y estados. Los Diez Mandamientos no fueron dados simplemente para regular la esfera privada de la existencia. Sus principios —el respeto a la autoridad legítima, la vida, la propiedad, la familia, la verdad y la palabra dada— constituyen también fundamentos sin los cuales ninguna civilización puede mantenerse ordenada por mucho tiempo.
Cuando este orden moral desaparece, el vacío tiende a ser llenado por la voluntad humana transformada en la medida de todas las cosas. La historia moderna ofrece manifestaciones sucesivas de este proceso: la Revolución Francesa buscó reconstruir la sociedad a través de principios abstractos desvinculados de la tradición cristiana; el comunismo condujo a extremos totalitarios de concentración política y económica; la revolución cultural de 1968, simbolizada por la Sorbona, se rebeló contra las autoridades, las costumbres y las jerarquías; y las transformaciones posteriores avanzaron hacia formas cada vez más radicales de igualitarismo y la disolución de las estructuras sociales.
Se trata de revoluciones diferentes, pero comparten un denominador común: el objetivo es establecer un nuevo orden tras rechazar precisamente los principios morales que podrían regir el ejercicio de la libertad y el poder.
El resultado suele ser paradójico. En nombre de la liberación de la autoridad, surgen nuevas concentraciones de poder. En nombre de la igualdad, desaparecen las jerarquías legítimas y aparecen las arbitrarias. El poder ejecutivo se extralimita; el poder judicial empieza a ocupar ámbitos que no le correspondían; las costumbres que sustentaban espontáneamente la vida social deben ser sustituidas por un número creciente de normas, controles y coacciones.
La cuestión es si la fuerza estadounidense está siendo puesta al servicio de una «orden».
Un poder que pretende ejercer un verdadero liderazgo necesita inspirar algo más duradero que el miedo. Necesita inspirar confianza.
Y esta confianza no se basa únicamente en la capacidad de cumplir una amenaza. Se basa principalmente en la certeza de que se cumplirán los compromisos, se respetarán los límites y el poder se ejercerá de acuerdo con principios reconocibles y estables.
En última instancia, sin embargo, ni Estados Unidos ni el mundo encontrarán un orden auténtico simplemente perfeccionando este equilibrio de poder. Mientras los estados y las sociedades rechacen la ley moral objetiva y la concepción cristiana del hombre, seguirán buscando, mediante mecanismos políticos, aquello que depende, en cambio, de una restauración moral.
La fuerza puede sofocar temporalmente el desorden. Puede derrotar a un enemigo e incluso preservar una frontera.
Pero solo una sociedad restaurada al orden según la ley de Dios puede transformar la autoridad en verdadero orden y el equilibrio en verdadera paz.
Fuentes consultadas
- O Estado de S. Paulo — La coalición anticártel de Trump — Lourival Sant’Anna — O Estado de S. Paulo, domingo 16 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Fin de la credibilidad de una superpotencia — Fareed Zakaria, The Washington Post — O Estado de S. Paulo, sábado 15 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Las bombas no contendrán a los cárteles — Andrés Oppenheimer* — O Estado de S. Paulo, miércoles 19 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — La Corte Suprema confirma la sentencia del presidente por abuso sexual — O Estado de S. Paulo, martes 18 de agosto de 2026
- Folha de S. Paulo — El índice de aprobación de Trump cae al 33%, el nivel más bajo de su mandato — Victor Lacombe — Folha de S. Paulo, martes 18 de agosto de 2026
- Folha de S. Paulo — Trump elige nuevo liderazgo diplomático para América Latina — Isabella Menon — Folha de S. Paulo, miércoles 19 de agosto de 2026
- Folha de S. Paulo — Estados Unidos impone sanciones al presidente de la CPI y amplía su ofensiva contra el tribunal — Folha de S. Paulo, miércoles 19 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump dice que es dueño de América Latina — O Estado de S. Paulo, lunes 17 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump anuncia que suspendió el arancel del 50% a Canadá — AFP y AP — O Estado de S. Paulo, jueves 20 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump dice que se reunirá con el dictador norcoreano Kim Jong-un antes de fin de año — O Estado de S. Paulo, jueves 20 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump perdió el control de la guerra — O Estado de S. Paulo, viernes 14 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Irán habla de ‘mapa acordado’ con Omán para el petróleo — Luisa Laval — O Estado de S. Paulo, lunes 17 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump declara el Estrecho de Ormuz como territorio estadounidense — Laís Adriana, con NYT — O Estado de S. Paulo, miércoles 19 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Trump reduce ejercicios con Corea del Sur — O Estado de S. Paulo, lunes 17 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — Corea del Sur espera que Trump reanude el diálogo con Kim Jong-un — AP y NYT — O Estado de S. Paulo, martes 18 de agosto de 2026
- O Estado de S. Paulo — El riesgo de Trump, hoy y mañana — Eliane Cantanhêde — O Estado de S. Paulo, martes 18 de agosto de 2026
Fuente: ipco.org
