El CENTRO CULTURAL CRUZADA participó de las marchas contra Petro realizadas el 22 de septiembre.
Frente al grave riesgo de imposición de su revolución por la violencia, se evidencia un contraste:
Por una parte: la sociedad que anhela la preservación de la Colombia católica.
Por otra: una revolución postcomunista que pretende imponer la tiranía de una utopía: una «religión» chamánica, una sociedad y cultura sin instituciones, una tiranía en nombre de la «voluntad popular».
Mientras los partidos «opositores» no apoyan las marchas, declaran su deseo de que Petro termine su mandato, pese a sus delitos, se niegan a apoyar el «juicio político» pese a que su negligencia sea un delito de PREVARICATO.
¿Qué sucederá? O rezamos y resistimos, o Petro prevalecerá en su fascismo rojo a imponerse como caudillo por encima de las leyes.
