El relato de Francisco sobre Gänswein no acaba de cuadrar

Por Carlos Esteban 04 abril, 2024

En su último libro de entrevistas, el Papa da su versión sobre sus relaciones con Benedicto, contrarias a lo que se vislumbra en la obra de su secretario, Georg Gänswein, y sobre el cónclave en el que fue elegido su predecesor. Pero el relato no cuadra del todo.

En lo que se va publicando de El sucesor, el libro-entrevista escrito por el periodista español Javier Martínez-Brocal, llegamos al episodio de su relación con Benedicto y, quizá especialmente, con la versión que ha dado el secretario de este, Georg Gänswein, en su obra ‘Nada más que la verdad’.

El gran ‘pecado’ de Gänswein fue arruinar el relato oficial de una armoniosa convivencia entre el ocupante del trono papal y el emérito de Mater Ecclesiae. Al comentar el libro del secretario, Francisco asegura que «naturalmente no me afecta, en el sentido de que no me afecta», pero, al mismo tiempo, reconoce que el libro había puesto todo “patas arriba, contando cosas que no son ciertas”.

‘Nada más que la verdad’ reveló los antecedentes de la destitución de Gänswein en 2020 del cargo de prefecto de la Casa Pontificia, presuntamente por no haber impedido a Benedicto XVI publicar un texto defendiendo el sacerdocio en el ahora famoso Desde lo más profundo de nuestro corazón (Cantagalli editore) escrito por el cardenal Robert Sarah poco después del Sínodo sobre el Amazonas. Gänswein afirmó que Bergoglio no escuchó la petición de su predecesor de restituirle como prefecto de la Casa Pontificia. Los hechos confirman que Gänswein, tras el estallido del caso Sarah, ya no volvió a ponerse del lado del Papa reinante en audiencias públicas, aunque formalmente mantuvo su posición.

Francisco reconoció a Martínez-Brocal que «experimentó la publicación de los avances de Nada más que la verdad como una falta de nobleza y de humanidad» el día del funeral.

Pero quizá lo más llamativo es que Francisco hace público su relato del cónclave de 2005. Y, con independencia de que incumpla unas normas de secreto que, por ser el Papa, no le obligan, las revelaciones chocan no solo con lo que ya se sabe, sino también con declaraciones hechas previamente por él.

Francisco dice haber sido «utilizado» por los cardenales que, tras la muerte de Juan Pablo II, quisieron bloquear la elección del favorito Ratzinger y haber favorecido a este último dando un paso atrás después de haber recibido 40 votos. A partir del detallado informe del cónclave de hace 19 años publicado en Limes por el corresponsal vaticano Lucio Brunelli al que hace referencia La Nuova Bussola Quotidiana, sabemos que el entonces cardenal argentino no obtuvo esos 40 votos hasta la tercera ronda de votaciones. El Papa le dijo a Martínez-Brocal que «si hubieran seguido votando por mí, [Ratzinger] no habría podido alcanzar los dos tercios necesarios para ser elegido Papa». En ese momento, según su versión, el argentino le habría dicho al cardenal Darío Castrillón Hoyos: «No bromees con mi candidatura, porque ahora digo que no acepto, ¿eh? Déjame aquí.’ Y allí fue elegido Benedicto XVI». Por tanto, según el Pontífice actual, su paso atrás habría sido decisivo para romper el impasse y conducir a la elección de Ratzinger.

Pero en la cuarta votación, siguiendo a Brunelli, los votos a Bergoglio no se anularon, como habría hecho suponer una retirada «anunciada» del candidato, pero hubo una caída a 26 preferencias, y las restantes fueron al favorito alemán, que así se convierte en Papa. Que la de Bergoglio era una candidatura real ya en 2005 y que su derrota no fue el efecto de una retirada voluntaria parece demostrarlo el amargo comentario del cardenal belga, su partidario, Godfried Danneels, al periódico flamenco De Morgen, a quien dijo que el cónclave había «demostrado que aún no era el momento de un Papa latinoamericano». Por no hablar de que el cardenal Castrillón Hoyos era uno de los miembros más conservadores de todo el colegio y luego fue el hombre de Benedicto en el diálogo con la Fraternidad San Pío

Otra inexactitud es la relativa a los «dos tercios de los votos necesarios para ser elegido» que el alemán no habría alcanzado si Bergoglio no se hubiera retirado. En realidad, la constitución apostólica Universi Dominici Gregis en vigor desde 1996 había retirado el quórum de la mayoría de dos tercios (luego restablecido por Benedicto en 2007). El Papa tiene 87 años y han pasado casi veinte desde aquel cónclave, por lo que su memoria puede haberle jugado una mala pasada.

La información fue sacada de:

https://infovaticana.com/2024/04/04/el-relato-de-francisco-sobre-ganswein-no-acaba-de-cuadrar

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