Gran triunfo de Colombia
El triunfo de Abelardo de la Espriella es la victoria de Colombia sobre sus más acérrimos enemigos, que son la izquierda marxista, el narco-terrorismo y la corrupción. Este cáncer demoledor está representado por Cepeda, Petro, el Pacto Histórico, las FARC, el ELN, el Clan del Golfo y Juan Manuel Santos, quien es el articulador de todos ellos.
El resultado exige un profundo análisis. Es inexplicable que Cepeda haya obtenido una votación de casi 13 millones de votos. Este gobierno está conformado por una pandilla criminal que cometió todos los desmanes imaginables, que puso en práctica un sistema de corrupción sin límites y que entregó parte del territorio a los grupos narco-terroristas.
A pesar de los escándalos, de la humillación que significa una presidencia indigna y del desgobierno de Petro, es inaceptable que la mitad de la votación fuera por Cepeda, pues apenas se ganó por un estrecho margen de 260.000 votos.
Votos conseguidos con subsidios, contratos y fusiles
¿Cómo explicar esto? Con certeza, una gran parte de esa votación no corresponde a votos legítimos, sino a votos conseguidos por medio de la corrupción desenfrenada. Fueron cerca de 580.000 contratos de prestación d servicios, por valor de 31 billones de pesos, que se gastaron en este gobierno para comprar conciencias, entregar regalos y subsidios a decenas de miles de electores y financiar a la militancia del Pacto Histórico. A lo cual se le suman los votos conseguidos con un fusil guerrillero apuntando a los electores.
Las entidades del gobierno obligaron a los empleados públicos a votar por Cepeda y a asistir a sus manifestaciones políticas, y quien no lo hiciera perdía su empleo. ¿Cuántos votos significó ese constreñimiento electoral?
La votación en 102 municipios ubicados en zonas de conflicto arrojó una votación a favor de Cepeda que va del 75% al 90%. Esto sucedió en Cauca, Nariño, Chocó y Putumayo, donde las guerrillas de las FARC y del ELN amenazan a la población con sus fusiles asesinos y solo en esos cuatro departamentos sumaron 1.500.000 votos. ¿Cuántos más habrán conseguido en los demás departamentos?
Además, Petro fue el director de campaña de Cepeda y el principal de sus propagandistas, lo cual está expresamente prohibido por la Constitución. Sumados los votos comprados, los votos obtenidos con fusil y los votos obligados de los funcionarios del gobierno, son por lo menos 4 millones de votos fraudulentos.
Es falso que el país está dividido en dos mitades, una a favor del presidente electo y la otra en contra. Además, el 40% de los colombianos no votó, porque no creen en la política y viven con indolencia la crisis que padecemos. Entonces, considerando a los indiferentes y a los votos fraudulentos, no se puede afirmar que el País está dividido en dos mitades.
Una nueva forma de gobernar
Cuando el próximo gobierno comience la tarea de liberar las regiones aterrorizadas por las minorías criminales que se apoderaron de ellas en nombre de la “falsa paz”, entonces se podrá verificar que las personas que viven allí no son simpatizantes del comunismo. Votaron por Cepeda porque ellos y sus familias están amenazados de muerte.
El nuevo presidente gobernará en forma diferente, tal como lo fue su campaña, que no se pareció en nada a las que se han hecho en nuestra historia. El mensaje contundente es que la paz no se consigue con impunidad, ni con indultos, ni con diálogos inútiles, ni con falsas promesas de pacificación, que es lo que siempre se ha hecho. La paz verdadera se consigue imponiendo el orden Constitucional con toda la fuerza legítima del Estado.
Este proceso de reconstrucción tomará una fuerza incontenible cuando el País vea que el dinero del Estado se utiliza para construir escuelas, centros de salud, carreteras y obras de desarrollo, y no para que se los robe la pandilla criminal que gobierna. Llegó la hora de combatir en forma implacable a los criminales y al crimen organizado, sin concederles beneficios inaceptables, como se hace ahora.
Colombia necesita con urgencia que cese la horrible noche de la corrupción y de la criminalidad disfrazada de “paz total”. Se deben restablecer con urgencia los beneficios que el Estado debe proporcionar a la población para que pueda construir su propio futuro. Entre ellos, los subsidios de vivienda, que ahora están cancelados por Petro. Que se prorroguen las licencias de construcción de viviendas populares próximas a vencer, porque ha sido imposible desarrollar los proyectos en las condiciones actuales. También hay que restablecer los créditos educativos a bajo costo a través del Icetex, que también fueron cancelados.
Es necesario que haya créditos razonables para el fomento empresarial, que también desaparecieron. La construcción de centenas de obras de infraestructura, que quedaron abandonadas en el gobierno de Petro, serán fuente de riqueza y de empleos estables para miles de personas.
Todo esto va a generar un gran desarrollo, que es lo contrario de repartir subsidios a diestra y siniestra para que la población siga votando a favor del gobierno, a cambio de la destrucción del sistema económico.
En el plano internacional, tiene que ser restablecida la alianza con los amigos de siempre, pues según Petro, los países que siempre fueron nuestros amigos, ahora son nuestros peores enemigos. Es la estupidez convertida en política exterior para aislar a Colombia y convertirla en el ridículo del mundo, representada por un presidente desequilibrado que recorre los continentes diciendo sandeces, paseando con travestis, visitando prostíbulos o llamando a la insurrección a las Fuerzas Armadas de los EEUU.
Esas locuras solo caben en la cabeza de un alucinado drogadicto, que en buena hora tendrá que rendir cuentas ante la historia y ante la justicia por todos los crímenes que cometió durante su nefasto gobierno.
Hispano-América rechaza el socialismo
Todos los países de Hispano-América en donde hubo elecciones en el último año han cambiado de rumbo radicalmente. Estaban sumergidos en la cloaca del Foro de Sao Paulo, pero ahora se han dado cuenta que la prosperidad y el progreso están en la dirección opuesta.
Si el gobierno de Abelardo de la Espriella hace bien la tarea, ese será el argumento demoledor contra la izquierda demagógica, que nunca ha resuelto ninguno de los problemas que padecemos. Esa es la razón por la cual un hombre que nunca había hecho política, que no tiene partido, y que rechazó las alianzas con los partidos, pasó por encima de todos con una fuerza arrolladora y los derrotó.
En la medida en que cumpla sus promesas, se convertirá en el héroe que salvará al País y en el gran líder del continente americano.
