Por Centro Cultural Cruzada | 23/08/2024
Quién fue Santa Rosa de Lima

Isabel Flores de Oliva nació el 20 de abril de 1586 en Lima, Perú. Era la décima de 13 hijos de una familia de origen noble español que se habían establecido en la entonces colonia española. Desde chica la empezaron a llama Rosa por su belleza.
Pobre para los pobres
Santa Rosa conoció la pobreza cuando su padre fracasó en sus negocios. Trabajó duramente como empleada, en el huerto y como bordadora, hasta bien entrada la noche, llevando a las casas de los compradores la Palabra de Cristo y su anhelo de bien y justicia, en la sociedad peruana de entonces, aplastada por la colonización española. En casa de sus padres creó como un albergue para los necesitados, donde asistía a niños y ancianos abandonados, sobre todo a los indios y mestizos. Ya desde pequeña anhelaba consagrarse a Dios en la vida de clausura, pero permaneció «virgen en el mundo» y como terciaria dominica se encerró a vivir en una celda o ermita de pocos metros cuadrados, en el jardín de su hogar paterno, de la que salía sólo para las celebraciones religiosas, y en la que transcurría gran parte de sus días rezando en estrecha unión con el Señor.
«Dedícame todo tu amor…»

Mientras rezaba ante una imagen de la Virgen María con Jesús en los brazos, un día, Rosa escuchó que el Niño le dijo: «Rosa dedícame todo tu amor…». No lo dudó: desde entonces, Jesús fue su amor exclusivo hasta su muerte, un amor cultivado en la virginidad, en la oración y en la penitencia. Solía repetir: «Mi Dios, puedes aumentar mis sufrimientos, con tal de que aumentes mi amor a ti». Es el significado redentor de la Pasión de Cristo, que percibió claramente: el dolor vivido con fe redime, salva. Y el dolor del hombre puede asociarse al dolor salvífico de Cristo. Es un cambio interior que coincidió con la lectura de Santa Catalina, de la que aprendió el amor a la sangre de Cristo y el amor a la Iglesia.
El mayor milagro que se le atribuye es la defensa de Lima cuando en 1615 buques corsarios neerlandeses deciden atacar la ciudad. Ante esta escena, Rosa reunió a varias mujeres para rezar en Iglesia de Nuestra Señora del Rosario por la salvación de su hogar. A su vez, cuando se dio a conocer su desembarco en Callao, cosió su hábito de modo que puso su cuerpo frente a Cristo en el sagrario para defenderlo. Misteriosamente, las naves se retiraron sin atacar a Lima. Según diversas creencias, se cree que el capitán murió repentinamente y que se vieron obligados a irse, mientras que otros aseguran que hubo una fuerte tormenta que impidió su desembarco en la capital del entonces Virreinato del Perú. Desde entonces, se le atribuye este suceso como prueba de su santidad.

En las primeras horas del 24 de agosto de 1617, Santa Rosa de Lima falleció a los 31 años de tuberculosis. Las calles de Lima se llenaron de seguidores y fieles para despedirla. En 1668 fue beatificada por el Papa Clemente IX y fue canonizada tres años más tarde.
Además de ser patrona de América, Perú y Filipinas, es invocada como patrona de los floristas y jardineros, contra las erupciones volcánicas y en caso de heridas o para solucionar conflictos familiares.
https://www.lanacion.com.ar/sociedad/santa-rosa-de-lima-cual-es-su-historia-y-que-oracion-rezar-para-pedir-su-ayuda-nid22082024/
https://www.vaticannews.va/es/santos/08/23/s–rosa-da-lima–virgen–terciaria-dominica.html
