Alta Y Lenta Velocidad De La Revolución Comunista. ¿Qué Nos Sucederá En El 2030?
- Luis Fernando Escobar
¿Qué nos sucederá en el 2030?
La batalla por recuperar a Colombia apenas comienza, Gustavo Petro fue una revolución de alta velocidad. Hay una pendularidad de los colombianos hacia la derecha y recuperación de las virtudes cristianas; hartos ya de las altas velocidades de Petro, vuelven a darle sentido religioso a la crisis.
Sin embargo, se preparará el camino para un regreso del comunismo, tal vez reciclado al mejor estilo dialéctico y retomará con más fuerza en el 2030 con la ayuda de la Agenda 2030 de la ONU.
Y así habremos perdido la gran oportunidad histórica de esta sana reacción.
Es un llamado a no dormirnos. Un llamado al Centro Democrático a no prestarse para ser compañero de ruta del comunismo.
En este artículo mostraremos los mecanismos de la revolución rápida y la revolución lenta, siendo esta última la que termina triunfando, como lo muestra el Dr. Plinio Corrêa de Oliveira en su libro Revolución y Contrarrevolución.
La batalla apenas comienza
La batalla por recuperar a Colombia apenas comienza.
Para que los caminos no sean traicioneros, vamos a analizar cómo dar marcha atrás en el proceso revolucionario hacia el comunismo.
En primer lugar, el gobierno de Gustavo Petro fue una revolución de alta velocidad, aparentemente democrática, pero que significó la imposición de nuevos paradigmas con una brutalidad indescriptible.
Cambió todo.
No crean ustedes que el gran problema es únicamente la billonaria deuda externa, el hurto multimillonario o las ollas raspadas de todos los presupuestos, incluyendo los casi 80 mil nuevos contratos y directivos enclavados en instituciones estratégicas como Confenalco.
Lo más grave ha sido las reformas dirigidas hacia una revolución cultural: un cambio de mentalidad que abandona las costumbres católicas y el orden natural para precipitarse en una vorágine caótica.
La batalla cultural que deberá enfrentar el nuevo gobierno
El nuevo gobierno deberá librar una batalla cultural de gran envergadura.
Vemos con esperanza el nombramiento de Enrique Serrano como nuevo filósofo asesor del gobierno de Abelardo.
Será necesario dar batalla en todos los campos:
- Corregir la instrumentalización de la historia y educar a las nuevas generaciones en la objetividad, lejos de las ideologías.
- Educación infantil sin la corrupción de las ideologías de género.
- Regresar de la instrucción doctrinaria a una verdadera educación basada en ideales y virtudes.
- Regreso de los símbolos religiosos en los colegios, instituciones públicas y en la vida pública en general.
- Cerrar y penalizar el cambio de sexo, principalmente para los niños.
- Penalizar el aborto y la eutanasia.
- Combatir el odio entre los sexos promovido por el feminismo.
- Enfrentar la promoción de la brujería, el satanismo y las ancestralidades, mientras se persiguen los derechos de la Iglesia.
- Reafirmar que existen solamente dos sexos: el hombre y la mujer.
- Devolver a Colombia el derecho a la renovación de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús.
- Y, además, poner fin a la subversión narcocomunista mediante una acción firme que culmine en la judicialización de los cabecillas, incluyendo Petro y Cepeda.
La Revolución sabe metamorfosearse
Veamos el contexto.
Colombia sufre una marcha inexorable de la Revolución anticristiana. Ella es procesiva y sabe metamorfosearse.
Hay una pendularidad de los colombianos hacia la derecha y una recuperación de las virtudes cristianas. Hartos ya de las altas velocidades de Petro, vuelven a darle sentido religioso a la crisis.
¿Es un retroceso?
Sí. Y aquí viene el artificio de los revolucionarios.
Surgen entonces movimientos que, dentro del mismo partido de gobierno, impedirán esa recuperación. Le permitirán a Abelardo algunas pequeñas conquistas, nada más.
Es que el uribismo nunca fue de derecha y no gusta de Abelardo.
No es solamente la búsqueda de prerrogativas, mermelada y cargos. Es algo más: son izquierdistas que siempre se camuflaron y que solo ahora salen a la luz.
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Eso supone que se preparan para su nuevo rol como caballo de Troya dentro de las filas del nuevo gobierno.
Impondrán una marcha lenta, con pequeñas concesiones al conservadurismo, e intentarán proteger las «conquistas» de Petro.
Dirán que eso ya es un hecho y que debemos pasar la página.
Argumentarán con sensibilidades sociales, ecuanimidad y respeto por las minorías en nombre del libre desarrollo de la personalidad.
Desgastarán a Abelardo, a quien solo le otorgarán avances económicos y recuperación de la calidad de vida, esto para mantener satisfechos a los colombianos.
No olvidemos el «pan y circo» con que los césares mantenían la estabilidad social en Roma.
Prepararán el camino para un regreso del comunismo, tal vez reciclado al mejor estilo dialéctico, retomando con más fuerza en el 2030 con la ayuda de la Agenda 2030 de la ONU.
Y así habremos perdido la gran oportunidad histórica de esta sana reacción.
Es un llamado a no dormirnos. Un llamado al Centro Democrático a no prestarse para ser compañero de ruta del comunismo.
Lo que enseña «Revolución y Contrarrevolución»
A continuación compartimos algunos apartes del capítulo VI del libro Revolución y Contrarrevolución, del Dr. Plinio Corrêa de Oliveira.
Fuente: https://www.accionfamilia.org/_downloads/rcr.pdf (página 35).
Capítulo VI. La marcha de la Revolución
Las consideraciones anteriores ya nos proporcionaron algunos datos sobre la marcha de la Revolución, es decir, su carácter procesivo, las metamorfosis por las cuales pasa, su irrupción en lo más recóndito del hombre y su exteriorización en actos. Como se ve, hay toda una dinámica propia de la Revolución.
De esto podemos tener una mejor idea estudiando aún otros aspectos de la marcha de la Revolución.
La fuerza propulsora de la Revolución
La más poderosa fuerza propulsora de la Revolución está en las tendencias desordenadas.
Por esto la Revolución ha sido comparada a un tifón, a un terremoto o a un ciclón. Es que las fuerzas naturales desencadenadas son imágenes materiales de las pasiones desenfrenadas del hombre.
(Ojo: el gobierno Petro abrió la caja de Pandora de todas las pasiones desordenadas).
La Revolución exaspera sus propias causas
Esas tendencias desordenadas se desarrollan como los pruritos y los vicios: a medida que se satisfacen, crecen en intensidad.
Las tendencias producen crisis morales, doctrinas erróneas y después revoluciones.
Las velocidades armónicas de la Revolución
Ese proceso revolucionario se da en dos velocidades diversas.
Una, rápida, está destinada generalmente al fracaso en el plano inmediato.
La otra ha sido habitualmente coronada por el éxito y es mucho más lenta.
La alta velocidad
Los movimientos precomunistas de los anabaptistas, por ejemplo, sacaron inmediatamente, en varios campos, todas o casi todas las consecuencias del espíritu y de las tendencias de la Pseudo-Reforma: fracasaron.
La marcha lenta
Lentamente, a lo largo de más de cuatro siglos, las corrientes más moderadas del protestantismo, caminando de requinte en requinte, por etapas de dinamismo y de inercia sucesivas, van favoreciendo paulatinamente, de uno u otro modo, la marcha de Occidente hacia el mismo punto extremo.
Cómo se armonizan estas velocidades
Es necesario estudiar el papel de cada una de esas velocidades en la marcha de la Revolución.
Se diría que los movimientos más veloces son inútiles.
Sin embargo, no es verdad.
La explosión de esos extremismos levanta un estandarte, crea un punto de mira fijo que, por su propio radicalismo, fascina a los moderados, y hacia el cual éstos se van encaminando lentamente.
Así, el socialismo repudia al comunismo, pero lo admira en silencio y tiende hacia él.
Más remotamente, lo mismo se podría decir del comunista Babeuf y sus secuaces en los últimos destellos de la Revolución Francesa.
Fueron aplastados.
Pero lentamente la sociedad va siguiendo el camino hacia donde ellos la quisieron llevar.
El fracaso de los extremistas es, pues, solo aparente.
Ellos colaboran indirecta, pero poderosamente, con la Revolución, atrayendo en forma paulatina a la multitud incontable de los «prudentes», de los «moderados» y de los mediocres para la realización de sus culpables y exacerbados devaneos.
Un llamado a la acción
Y así habremos perdido la gran oportunidad histórica de esta sana reacción.
Es un llamado a no dormirnos.
Un llamado al Centro Democrático a no prestarse para ser compañero de ruta del comunismo.
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