MANIFIESTO DEL CENTRO CULTURAL CRUZADA:

TRIUNFO DEL ABORTO TOTAL EN COLOMBIA. PARA LOS CATÓLICOS: ¿DESÁNIMO ESTÉRIL O LUCHA EFECTIVA?

Con desolación e impotencia, los colombianos vamos tomando conocimiento de la Circular 003 de 2024 de SUPERSALUD con la que, pasando por encima del Congreso, permite facilidades totales para aplicar el aborto. (https://www.supersalud.gov.co/es-co/Noticias/listanoticias/supersalud-imparte-instrucciones-frente-a-la-garantia-del-acceso-calidad-e-integralidad-de-la-interrupcion-voluntaria-del-embarazo-en-el-territorio-nacional).

La norma, que se quiso pasar desapercibida, da total facilidad para su práctica incluso hasta los nueve meses de gestación y al acceso de cualquier droguería o cualquier institución de salud a las que se les prohíbe el derecho de la objeción de conciencia.

Ni siquiera se les podrá negar el aborto a menores de catorce años, tengan o no consentimiento de los padres.

La medida muestra lo que pareciera ser la meta final de un dinamismo misántropo cuyo proceso comenzó con la despenalización por parte de la Corte Constitucional .(https://derechoalaborto.com/conoce-las-sentencias/sentencia-c-355-de-2006/).

Sin embargo, este paso extremadamente radical constituye tan solo una etapa más de un proceso inexorable.

Surgirán nuevos paradigmas cada vez más radicales que lo consoliden como un derecho humano, impulsen el deseado invierno demográfico y de lugar a nuevas afrentas contra la obra prima de la creación de Dios, como el transhumanismo, el transexualismo, el comercio de órganos y hasta admitir para los satanistas en los Estados Unidos los supuestos derechos por los rituales con sacrificios de niños todavía en el vientre materno.

Todo esto ya es insinuado por la circular referida 003 de SUPERSALUD cuando pretende abarcar como sujetos del derecho a las “mujeres y otras personas gestantes”.

Detrás de todo ese proceso hay un poder supra soberano; comienza con el Plan Kissinger en el año 1975, hasta las falacias que hoy advierten de un desastre con el supuesto calentamiento global, que van conduciendo a la humanidad a la dictadura del Nuevo Orden Mundial y la Agenda 2030.

¿POR QUÉ LLEGAMOS HASTA AQUÍ?

El problema no está entre los promotores del aborto, se encuentra en las propias filas de los católicos.

Cuando el Lobby montado por Mónica Roa en el 2006 terminó con la sentencia C355-2006 que despenalizó el aborto en Colombia, ella explicó a los grupos abortistas de Buenos Aires su estrategia: se trataba de hacer migrar el debate, de una cuestión moral hacia un simple problema de salud pública.

Pero la sorpresa de ella fue grande cuando el propio Episcopado colombiano aceptó el engaño para migrar hacia su terreno, concentrándose en las cuestiones jurídicas, ocultando el problema religioso al que calificaron de imprudente.

Los multitudinarios movimientos pro vida en Colombia, que reunían lo mejor de la militancia católica, comienzan a ser confundidos por las corrientes progresistas infiltradas en la Iglesia de Dios.

Fueron esas corrientes que las coaccionaron para priorizar los debates jurídicos, en ambientes políticos; fueron las que silenciaron el problema moral.

Se les oye reivindicar el Artículo 11 de la Constitución, o la nulidad de las reglamentaciones porque violan las prerrogativas del Congreso, pero no se les oye clamar contra el pecado, por la ofensa hecha a Dios, ni convocan a la reparación debida por la afrenta hecha en nombre de la Nación.

               Los púlpitos, cada vez más tímidos para hablar del gravísimo problema moral, sugieren con su silencio una futura legitimación de la matanza de los inocentes en el marco de una nueva iglesia del hombre, inmanente e interconfesional.

Están alineados en las arenas donde los corifeos de la cultura de la muerte ponen las condiciones del debate, tan solo exhibiendo un leve barniz religioso sin mayor fundamento doctrinal.

Hacen alianzas con toda clase de sectas religiosas y hasta admiten movimientos LGTBIQ+ en sus marchas por el simple hecho de “unir esfuerzos”, amordazando la apologética católica y la confesión auténtica de Fe por “estrategia” para no indisponer a quienes no son católicos.

En sus actos públicos, convocados con un carácter cívico, no se permiten los actos de confesionalidad católica, ni los actos de piedad como la recitación del Rosario, ni portar imágenes ni fajas o estandartes con sentido religioso para no “herir” las susceptibilidades de las sectas protestantes.

               Una falsa virtud de la obediencia anula las nobles aspiraciones de la reacción: ¡OBEDEZCAN!, OBEDEZCAN!

Para nuestra tristeza, en esa dramática postración, los contingentes pro vida perdieron su fuerza de impacto que solo tiene la Verdad proclamada durante dos mil años por la Iglesia. Hoy, solo se ve desolación, impotencia y gradual disminución de multitudes de que antes hacían gala.

¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN?

Los católicos, ¡solo los católicos!, debemos practicar una catarsis y reconocer con humildad la derrota, el desvarío y la equivocación de las estrategias llevadas hasta ahora.

Es en el fondo del pozo que se muestra más bello el ideal de lo que defendemos. Así como las estrellas que van muriendo adquieren un especial brillo mostrando lo más bello de ellas.

El CENTRO CULTURAL CRUZADA ve con satisfacción la convocatoria de los movimientos pro vida para grandes concentraciones cívicas y confesionales a ser realizadas el próximo miércoles, 21 de agosto frente a las instalaciones de SUPERSALUD. Puede ser, si queremos, la gran oportunidad para hacer una sola fuerza poderosa y efectiva.

Para eso ser posible, es indispensable considerar varias condiciones:

1°) No es escondiendo la verdad y el bien enseñados integralmente por la Iglesia; solo en este entrechoque es que se obtiene de la sociedad una auténtica restauración del orden moral.

2°) No poner límites a la inagotable variedad de las vías de Dios en las almas, todas aquellas que se nutren de las fuentes de la Iglesia deben expresarse con ufanía, sin protagonismos, mostrando lo mejor de cada una.

3°) El sentido moral y religioso debe ser priorizado. No se trata de apagar, por supuesto, las legítimas retóricas en todos los otros campos que rodean la actividad humana.

4°) No ceder a los slogans progresistas que intentarán intimidar para recuperar el terreno perdido.

5°) Admitir alianzas con aliados circunstanciales, siempre y cuando quede claro a todo el mundo que nos proclamamos católicos, apostólicos, romanos, sin ninguna contemporización. No podemos permitirnos el escándalo de una inter confesionalidad que nos obligue a esconder nuestra Fe y nuestra doctrina moral.

Y como soldados de Cristo bajo un mismo estandarte “In Signum Crucis”, poniéndonos bajo el amparo de la Reina de Colombia, Nuestra Señora de Chiquinquirá.

En su libro “Revolución y Contra Revolución”, el profesor Plinio Correa de Oliveira nos explica sobre la invencibilidad de la Causa católica: “Cuando los hombres resuelven cooperar con la gracia de Dios, entonces se operan las maravillas de la historia: es la conversión del Imperio Romano, es la formación de la Edad Media, es la Reconquista de España a partir de Covadonga, son todos esos acontecimientos que se dan como fruto de las grandes resurrecciones de alma de que los pueblos son también susceptibles. Resurrecciones invencibles, porque no hay nada que derrote a un pueblo virtuoso y que verdaderamente ame a Dios” (Revolución y Contra Revolución, capítulo 9, punto 3).

Medellín, 21 de agosto de 2024



¡ADHERIR AL MANIFIESTO!


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *