Las dos caras de la COP-16 que se realiza en Cali

Por Eugenio Trujillo Villegas | 30/10/2024

Durante estas dos semanas se viene realizando en Cali la Conferencia COP-16, que sin duda es un evento mundial que atrae la atención de políticos, científicos, ambientalistas y empresarios preocupados por el futuro del planeta.

Sin embargo, esta conferencia tiene dos caras opuestas, que apuntan a objetivos totalmente diferentes.

Es necesaria una defensa razonable del medio ambiente

La primera de ellas es el tema ambiental y de protección de la naturaleza, frecuentemente amenazada por la irracionalidad de personas y de segmentos de la población que se dedican a destruirla. Nada más absurdo que esa actitud frente al hogar que Dios creó para que viviéramos en él, pues en vez de protegerlo, lo contaminan de todas las formas posibles, destruyendo sus innumerables maravillas que existen precisamente para el bienestar, el progreso y el deleite del género humano.

Todo lo que se haga para proteger el planeta de la destrucción debe ser aplaudido, pero sin olvidar que la naturaleza fue creada para el servicio del hombre, y no al revés, como lo proclaman ahora algunas corrientes absurdas de pensamiento.

Enfoque marxista de los temas ambientales

La otra cara de la moneda es la politización marxista de los temas ambientales, que viene siendo impulsada por la ONU y las múltiples ramificaciones del marxismo cultural. Según ellos, la protección de la naturaleza es incompatible con el progreso, con el desarrollo y con el bienestar de la población mundial. En consecuencia, en los últimos años han aparecido unos cuantos profetas de desastres, que con un alud de mentiras y de distorsiones pretenden aterrorizar al mundo anunciando la desaparición de la civilización si no se toman con urgencia las medidas que ellos exigen.

Pretenden imponer el exterminio de la industria, la abolición de la agricultura y la ganadería, que desaparezcan las autopistas, los aviones, los automóviles, el petróleo, el carbón, el gas, y todo aquello que representa progreso material para la humanidad.

¿Para qué todo esto? Para regresar al sistema primitivo de vida, donde no haya riqueza, ni diferencias sociales y económicas, y para crear un mundo utópico en donde todos serán pobres. Lo cual es la misma meta del marxismo profetizado por Marx, al cual se llegaría por una vía diferente a la del comunismo clásico que hemos conocido durante los últimos 150 años. Y este plan está siendo apoyado incondicionalmente por la Teología de la Liberación y la izquierda católica, que también son sus grandes promotores.

Nos quieren imponer una tiranía inaceptable

Esta son las dos caras de la moneda. Y ese es precisamente el embuste promovido por unos iluminados mesiánicos que viajan por el mundo en aviones privados, gastando miles de millones de dólares para imponernos una entelequia a la cual han denominado Agenda 2030, que no es otra cosa que un evangelio satánico que pretende transformar el mundo en lo contrario de la Civilización Cristiana, en la versión negativa del orden cristiano, en la negación de todos los derechos humanos y en la imposición de la mayor tiranía de la historia.

Entonces, en medio de esa agenda confusa y oculta para las mayorías, pero perfectamente clara para esos líderes mundiales que la promueven, se quiere imponer al mundo lo que en realidad es una contra-cultura, una anti-civilización, que es la negación de la vida y la proclamación de la muerte.

¡Lo dicho pareciera muy radical! Pero basta apenas conocer la más elemental de las informaciones para saber que esa es la realidad inocultable. Para nadie es un secreto que la agenda actual de la ONU, de la Unión Europea, de la OEA, del globalismo, de los corifeos del cambio climático y de los profetas catastrofistas de nuestra época, que ahora están reunidos en Cali, pasa por los meridianos que pasaré a mencionar.

La realidad de la Agenda 2030

Entre todas las cosas que se quieren imponer, está la promoción universal del aborto, para que las madres maten a sus propios hijos; difusión de la eutanasia, para que los hijos maten a sus padres; proclamación de la ideología de género, para desconocer las diferencias creadas por Dios entre un hombre y una mujer; promoción de las conductas homosexuales como una norma de vida; cambio de sexo a niños y adolescentes; abolición de la familia; destrucción de las normas de comportamiento social, ético y moral. Etc.

Estas aberraciones son promovidas por todos los poderes de la tierra, en todas las naciones y con el apoyo absoluto de todos los medios de propaganda que existen. Estamos ante el desmantelamiento sistemático de la conciencia moral de Occidente, pues la Agenda 2030 promueve la destrucción de nuestro orden filosófico y económico, para conducir al mundo hacia el igualitarismo marxista, la pobreza y el subdesarrollo.

Esa es la proclama que ellos repiten incansablemente, plasmada en el discurso del presidente Petro en la inauguración de la COP-16, y en todas sus otras intervenciones en foros mundiales, con el pretexto ridículo y delirante de esparcir el germen de la vida por todo el universo, como si eso fuera posible.

En su discurso inaugural el presidente arremetió contra la agricultura del Valle del Cauca, que es la más desarrollada del país y es una fuente inagotable de riqueza, prosperidad y desarrollo para Cali y para Colombia. Acusó a sus gestores de ser asesinos y explotadores, responsables de desplazar y empobrecer a los campesinos, destruyendo la Civilización.

La guerrilla marxista es la verdadera enemiga de la Civilización

¡La realidad es todo lo contrario! Quien de verdad atenta y masacra a los campesinos y viola los derechos humanos de los colombianos, son precisamente sus amigos y aliados de los grupos guerrilleros marxistas, que demuelen el país con sus crímenes, destruyen la naturaleza, extinguen los bosques y las selvas para sembrar 300.000 hectáreas de coca. Destruyen los ecosistemas, contaminando los ríos con la minería ilegal para promover allí sus actividades criminales mientras son protegidos por el Gobierno.

Por último, la actitud de Cali ante los miles de visitantes que han llegado para participar de los eventos de la COP-16, es exactamente lo contrario de lo que promovió Gustavo Petro con el paro terrorista del año 2021, cuando incitó a sus hordas guerrilleras para que destruyeran la ciudad. Hoy, después de tres años de esa tragedia, Cali le dice al mundo, a Colombia y al presidente, de frente y sin tapujos, que la ciudad que queremos es la que se está reconstruyendo ahora, después que fuera destruida por las hordas salvajes que seguían sus órdenes, promoviendo la guerra y la destrucción por cuenta de unas minorías indígenas que fueron manipuladas para que destruyeran a Cali y a otras ciudades de Colombia.

Información sacada de:

https://lalinternaazul2.wordpress.com/2024/10/31/las-dos-caras-de-la-cop-16-que-se-realiza-en-cali/

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